Hogar tecnológico, ¿hogar seguro?

La domótica es un término que actualmente ha quedado obsoleto. Ahora hablamos de casas digitales, hogares tecnológicos, del Internet de la Cosas, del 5G… La tecnología avanza rápidamente y lo que antes era novedoso deja de serlo en poco tiempo. Asumimos esos cambios y los incorporamos a nuestra vida.

Pero aunque los términos hayan cambiado, el fin es el mismo: la automatización de los procesos, también en el hogar. La llegada del 5 G va a permitir que los aparatos de nuestra casa puedan conectarse a Internet. Hablamos de la luz, para que se encienda y se apague de forma automática; las persianas; la televisión; los equipos de música… Incluso los electrodomésticos son también inteligentes.

Ventajas de tener un hogar tecnológico

Estados Unidos nos lleva la “delantera” en este proceso, como ocurre en muchos otros campos como la medicina. Este es un país que ha apostado por la investigación y la tecnología, y eso se nota. Para tener un hogar conectado es imprescindible tener conexión a internet, y esto, que es algo que se da por hecho en las grandes ciudades, no está garantizado en el medio rural. Hay muchos pueblos todavía en España que no tienen una conexión digna y una banda ancha que permita tener un hogar inteligente.

Pero si tenemos una conexión 4G o, incluso la 5 G, que ya ha llegado a algunas ciudades de la mano de algún operador, podremos conectar muchos aparatos: cámaras, luces, persianas, música… La tecnología If this, then that manda órdenes entre nuestros aparatos en función de nuestras necesidades.

Un ejemplo: puedo ordenar que cuando sean las ocho de la mañana, sube las persianas y enciende la radio. Nuestros aparatos se ponen a trabajar y se coordinan entre sí para hacer lo que nosotros queremos que hagan.

Ventajas y desventajas de tener un hogar con mucha tecnología

Pero, ¿esta conectividad supone un riesgo para nuestro hogar? La respuesta es afirmativa. Claro que tenemos más riesgo porque somos más vulnerables. Todos los aparatos son susceptibles de ser “hackeados” o atacados por un tercero con malas intenciones. Pero, ¿es esto un argumento un obstáculo lo suficientemente grande como para echar para atrás a los clientes? No lo parece. Los atractivos de un hogar inteligente son más fuertes que el miedo a sufrir un ataque.

Más allá de la evidencia, tenemos que saber también que los fabricantes saben que ese es su punto débil. Por ello, trabajan a conciencia para garantizar la máxima seguridad. También un móvil puede ser hackeado y no por ello dejamos de utilizarlo. Al contrario, los fabricantes de móvil, como Apple, extreman la seguridad para garantizar la máxima privacidad a sus clientes.

No obstante, la pregunta es muy oportuna: ¿Qué mecanismos nuevos de seguridad se pondrán en marcha con la llegada del 5G? Esto es algo que el consumidor debe exigir a los fabricantes y valorarlo a la hora de comprar un aparato de estas características.

Pero esta no es solo una cuestión que atañe a empresas y consumidores. También los Gobiernos se sienten en la obligación de aconsejar o regular estas cuestiones. En 2017, por ejemplo, la Comisión Europea publicó una serie de consideraciones de ciberseguridad dirigida a las empresas.

Hablamos de una cuestión relevante habida cuenta del riesgo que podría suponer una conexión masiva de dispositivos en redes virtualizados. Existen estudios que hablan de que la proliferación de aparatos IoT puede ser de tal magnitud que el 5 G se quede corto en poco tiempo. Esto hace que el mundo en general sea más vulnerable.

Los ciberdelincuentes tendrían más fácil atacar a cualquier sistema. Digamos que tendrían más puertas de accesos para desplegar redes de bots o hackear dispositivos. Estos ataques ya han resultado eficaces, la única diferencia es que ahora el riesgo se multiplicaría al mismo ritmo que se multiplican el número de aparatos conectados a Internet. El resto en la seguridad y en la privacidad es de dimensiones colosales, y está teniendo las primeras consecuencias.

Hace unos días conocíamos que Estados Unidos desconfía de fabricantes chinos por cuanto podrían utilizar esta tecnología para espiar a la primera potencia mundial. Ha habido incluso detenciones de directivos de empresas chinas en este sentido. Pero la realidad es que pese a todo, como comentábamos anteriormente, la revolución 5 G y el IoT parece imparable. La pregunta es… ¿para cuándo el 6G?

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