¿Vinilamos la cocina?

¡Claro que sí! Entre otras cosas, porque vinilar la cocina es casi como reinventarla. El vinilo es, y creo que podemos decirlo sin miedo a equivocarnos, la herramienta más poderosa a la hora de decorar una cocina. Más que nada porque las posibilidades son, podríamos decir,

Mucha gente elige motivos decorativos relacionados con la cocina

infinitas. Tanto es así que se terminan donde termina nuestra imaginación. Y es que nosotros mismos podemos elaborar un diseño con los dibujos o la foto de nuestra luna de miel o una viñeta de nuestro cómic preferido o letras o los motivos decorativos que más nos gusten y llevarlos a que nos lo pasen a formato vinilo.

¡Cada vez esa posibilidad se emplea más! Echemos un vistazo muy rápido.

 

¿Qué electrodomésticos podemos vinilar?

La pregunta no es que qué electrodomésticos podemos vinilar, sino cuáles no podemos vinilar, y así acabamos antes: ninguno. Prácticamente todas las superficies que existen en una cocina pueden ser vinilables (no sé si existe ese adjetivo) y desde luego todos los electrodomésticos lo son. Si bien es cierto que hay un par que resulta a mi entender un poco absurdo tapar con un vinilo dado que son pantallas casi al 100%. Hablo del microondas y del horno, claro.

En el resto de electrodomésticos no es que se pueda poner un vinilo, ¡es que es una gran idea!

Es más, muchas veces se emplea este material para tapar superficies que están dañadas o envejecidas sin más. Si el mecanismo del aparato funciona… ¿para qué cambiarlo? Eso sí, por muy poco dinero le damos un lavado de cara a la cocina, casi como si la hubiéramos renovado.

Pero es que además los vinilos pueden ocupar superficies muy distintas y que nada tienen que ver con ellos, como las de los muebles de cocina o las mismas paredes, su techo o incluso el alicatado. Además de en todo el resto de la casa. Lo que pasa es que en el resto de la casa se suelen emplear mucho menos, con la excepción de las habitaciones de los niños, que por motivos obvios son terreno abonado para la decoración y la imaginación.

¿Por qué no poner un trampantojo?

 

¿Cuánto dura un vinilo?

El vinilo es un material muy duradero, pero no suele durar. A ver si me explico. Lo cierto es que los diseños de vinilo aguantan bastante bien el paso del tiempo y rara vez se caen (¡habría que haberlos ponerlos muy mal para eso!) o se mueven, o se levantan por alguna parte de su área. Pero por su propia naturaleza se suelen cambiar a menudo. Es decir, son fáciles de colocar, muy divertidos y desde luego no suponen ningún desfalco en la

¿… o un pequeño toque vintage?

economía familiar. Por lo tanto, ¿por qué no cambiarlos de vez en cuando, no? Además, está más que demostrado, los usuarios de vinilos son un “target” que tiende a los cambios de decoración y a la búsqueda de renovaciones constantes en su hogar. Luego un vinilo es algo destinado a durar, pero que por ser lo que es… suele durar más bien poco. Paradojas de la vida del vinilo.

Con una excepción, eso sí. Y esa excepción también habla bastante bien de este recurso en mi opinión (¿se nota mucho que me gustan un montón los vinilos?), estamos hablando del suelo. Digo que habla bien, porque es un material que también se puede fijar al suelo, lo que habla de lo muy versátil que es. Lo único que hay que tener en cuenta, y ahí nos encontraríamos con su único punto flaco a efectos de duración, es que conviene no ponerlo en zonas de paso… más o menos habitual o concentrado. Por ejemplo, esa esquina que nos queda un poco sosa y no sabemos bien cómo apañar. Pues un vinilo puede ser una fantástica idea para solucionarlo.

 

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