Vinila tu sonrisa

Qué menos que volver a casa y cocinar, cenar, conversar y, en definitiva, vivir, que en un entorno alegre, ¿no os parece? Frente a las modas -ojo, todas muy respetables y que en varios momentos hemos defendido por aquí- más modernas, más pragmáticas, más lineales y generalmente más funcionales… siempre nos queda la sana opción de hacer un poco el gamberro. Y quizá ésta sea la más sana de las opciones.

 

Personaliza tus electrodomésticos

Y si ese hacer el gamberro fue hasta hace poco cuestión de colgar una foto chula o hacer un dibujo o una cartulina de tus hijos y plantarlos en mitad de la cocina, parece que ahora tenemos la posibilidad de ser gamberros pero un poco más perfeccionada.

Porque con el vinilo lo que tenemos es la posibilidad de hacer todo eso, sólo que con un toque más profesional. Es más, lo mejor es, absolutamente, la total libertad que da. Y no sólo en cuanto al motivo decorativo que se quiera poner, sino en las superficies sobre las que es posible hacerlo. Que son… ¡todas! Solamente no es aconsejable (porque por poderse, se puede) el colocar el vinilo sobre las puertas del horno y del microondas, a no ser que queramos que antes o después se nos termine quemando la comida…

Con el vinilo se puede decorar no sólo la cocina sino cualquier estancia de la casa. Por ejemplo, es muy usado en las habitaciones de los niños

Es más, hay quien incluso con vinilos, ¡decora el suelo! Simplemente en estos casos no está recomendado para lugares que sean muy de paso, limitándose más a las esquinas y zonas cercanas a la pared.

Uno se puede decantar por múltiples tipos de imágenes. Las que más suelen gustar son las de temática gastronómica, de modo que es muy habitual encontrarse con popurrís de pastas de muchos colores, especias (lo que siempre da un toque un tanto étnico a la cocina) o, una cosa muy recurrente: imágenes refrescantes, del tipo de bebidas de cola, batidos o incluso directamente cubitos de hielo.

Hay a quien le tira más mostrar su amor por una ciudad en particular. Por eso hay cocinas en las que podemos disfrutar de maravillosas panorámicas del Central Park de Nueva York, de la Torre Eiffel o de un cruce de callejuelas típicas napolitanas. En esa misma línea estarían las imágenes de los espectaculares paisajes naturales.

En otro orden de cosas, pero siguiendo en realidad en la línea de las aficiones de cada cual, está el de las letras. Se pueden vinilar tanto textos que uno mismo haya escrito, como las palabras de algún libro que nos entusiasme especialmente, como grafías incomprensibles. Sí, es un concepto un poco extraño pero que también tiene muchos seguidores: letras en cirílico, en chino, en castellano muy antiguo, etc.

De hecho el adorno “literario” puede venir en dos formatos. Tanto con un fondo de las palabras que sea el mismo vinilo como pegando sólo las letras, de modo que de fondo quede el mismo electrodoméstico.

Pero una de las cosas que más triunfan es la personalización del electrodoméstico. Es decir, pegar un vinilo con una foto de familia o, por qué no, el dibujo del niño al que tenemos tanto cariño y que antes comentábamos. Pero con un par de ventajas a tener en cuenta: el vinilo quedará más limpio, respetando perfectamente el diseño, y lo que es más importante, el original lo podemos guardar a buen recaudo para que no se estropee. 

Todas las posibilidades del mundo y, a veces, simplemente un cambio de color en paredes, electrodomésticos o muebles

Una nota de alegría en casa

También hay quienes optan por sacar los vinilos de las cocinas. No es difícil, ya estamos diciendo que una de las mejores cosas de este material es que se puede adherir a casi todo tipo de superficies.

Por ello, una de las estancias en las que tenemos más probabilidades de encontrarnos una decoración en vinilo es en el baño (se usa ya sea en mamparas de ducha, en muebles como armaritos o en las mismas paredes) y también en las habitaciones… de los niños. De nuevo aquí suele usarse mucho el motivo de sus propias letras y dibujos.

Y ya puestos, qué mejor que decorarlas con motivos alegres, ¿no?

Porque además, y aquí nos encontramos con otro de los motivos que hace que esta forma de decoración tenga cada vez más adeptos, es muy económica. El precio depende de la superficie que tenga cada uno de estos vinilos, claro. Pero además, y aquí está la otra madre del cordero, es muy fácil tanto de instalar como de quitar, motivo por el cual es muy “consumida” por quienes gustan de cambiar de decoración con bastante asiduidad.

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