Una tostadora para todos los panes

Muy bien, vamos con un electrodoméstico… ¿amable?, ¿simpático? No sé cómo definirlo, el caso es que a todo el mundo le gusta desayunar un par de tostadas por la mañana. Así que como mínimo el resultado e este aparato sí que gusta a todo el mundo.

Echemos un pequeño vistazo a la tostadora de pan. Qué tener en cuenta y un truquillo simple para limpiarla. ¿Os apetecen unas tostadas?

 

A más tostadas, más… compacto.

Intensidad del calor

La elección de una tostadora no tiene la misma complejidad que un lavavajillas o un frigorífico, porque no tiene ni la milésima parte de funciones, porque apenas nos va a ocupar espacio en nuestra casa y, sobre todo, porque no nos cuesta la nómina de un mes. Pero siempre es bueno tener en cuenta un par de aspectos que pueden marcar la diferencia entre una máquina que funcione bien para nosotros o una que se acabe convirtiendo en un pequeño arrepentimiento.

En primer lugar y aunque no sea la decisión de nuestra vida: ¿Qué queremos? ¿Dos ranuras o una? Si somos aficionados del Bimbo, pues más bien de dos, pero si lo que nos gusta es el pan de hogaza a rodajas (rodajas grandes, se entiende), pues en ese caso, ¿para qué queremos más de una ranura? Por otra parte y si nuestra cocina es más bien chiquita, tenemos que tener en cuenta que los modelos de una ranura suelen ser estrechos pero alargados, mientras que los de dos ranuras son más achatados y gruesos. En función del espacio que tengan nuestros cajones nos convendrá uno u otro tipo.

¿Acero inoxidable? Basta con que le des limpiacristales para tenerla bien reluciente.

Pero incluso dentro de una acción tan sencilla como tostar, existen diferentes funciones que pueden marcar una diferencia. Una de las funciones que ejemplifica esto es la del descongelado, que obviamente sería previa a la del tueste en sí. Es interesante porque, si somos dados a congelar pan y alguna vez hemos comido pan congelado recién tostado, sabremos que mientras la parte exterior está caliente y cruje, el interior es una especie de masa de plástico frío bastante desagradable. En otras palabras, que si podemos pasar primero por el descongelado, pues mejor que mejor.

Otra de las opciones que hace algún tiempo existen, pero que por el momento nadie se mata por tener, es la de la tostadora digital. ¿Que para qué queremos una tostadora digital? Pues para ir controlando el tiempo que le queda a la rebanada para estar al dente. La verdad es que desde mi punto de vista no es lo más práctico del mundo. Esa función la encuentro muy útil en una lavadora, pues en ese caso estamos hablando de tiempos muy duraderos y viene bien saber cuánto le queda al programa para organizarnos las tareas de la casa. Ahora bien, ¿cuánto le cuesta al pan tostarse? ¿Dos minutos? ¿Tres, tal vez? No sé, me parece que en este caso sobra tecnología por alguna parte.

Lo que sí viene muy bien tener bajo control es la intensidad del calor, porque no se trata solamente de que la tostada quede más o menos hecha, sino de que esté al punto y con la textura que nos guste.

 

¡La bandeja para migas no puede faltar!

¿Cómo limpiarla?

El acto de limpiar una tostadora tiene dos partes: interior y exterior. Lo que se suele hacer con facilidad, a veces incluso después de cada desayuno, es el vaciado de las migas de la bandeja interna (que casi todas las tostadoras suelen tener a excepción de las que son de la Edad de Piedra). El otro procedimiento es volcar el aparato y sacudir, pero… queda un poco Paco Martínez Soria. Y sobre todo el interior queda menos despejado.

También conviene lavarla externamente aunque sea un par de veces al mes. No cuesta más que el pasarle un paño húmedo (con vinagre si es de plástico y con un producto limpiacristales en el caso de que sea de acero inoxidable) y en todo caso siempre es bueno mantener la higiene en todos los aparatos relacionados con la comida.

Pero llegar al interior es tarea harto complicada, así que la mejor opción puede ser limpiar la rejilla con un simple cepillo de dientes, frotando bien. Existen otras soluciones, pero muchas de ellas incluyen productos como la sal gruesa que pueden desembocar en una oxidación de las resistencias, lo que podría tener como resultado final un perjuicio importante para el mecanismo de funcionamiento. Por ello considero que usando el cepillo de dientes una vez a la semana, la tarea es fácil y, sobre todo, resulta muy efectiva.

Eso sí, lo más importante: antes de ponerte a ello, ¡acuérdate de desenchufar la tostadora!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies