Una nevera como la de la tele

¡Este es un post no apto para aburridos! Bueno, o mejor dicho, un post adecuado para aquellos que quieran poner un toque de color en su cocina.  Concretamente de color rojo, el color de la creatividad, de la pasión, aunque también de la ira… en cualquier caso este es un color explosivo, por lo que

Rojo y vintage: buena mezcla

aun aquellos a quienes pueda tirar un poco para atrás, que sepan que uno de los recursos empleados con el rojo es el de usarlo a base de pequeñas “pinceladas”. En otras palabras, lejos de pintar toda la pared o tener toda la línea de electrodomésticos en este tono, una opción es tener uno sólo.

¿El micro? Pues igual si lo que queremos es tener un punto de vibración cromática en la cocina nos quedemos un poco cortos. El frigo ya es otro cantar. Sin llegar a ser de un tamaño sumamente invasivo, sí que nos puede proporcionar un buen golpazo visual, que al fin y al cabo es lo que queremos. Otra opción sería la de distribuir pequeños complementos en varios puntos de la cocina (una balda, la cafetera, un jarrón…). Sí que tenemos que tener claro que hay dos maneras principales de impacto con este color en su mezcla con los otros, uno más suave y el otro más contrastado. En el primer caso estaríamos hablando de complementar el rojo con colores no muy expresivos como por ejemplo el gris o el beige. La segunda posibilidad sería mezclar ese rojo con colores más extremos, de entre los que destacan el blanco y el negro.

En mi opinión, esta última composición queda chocante y puede resultar muy llamativa, pero también me resulta un poco fría, como de nave espacial (pienso en 2001, una odisea del espacio, y no sé si me gustaría eso para mi cocina).

 

Eficiencia antes que diseño

Es mi punto de vista, claro, pero el rojo es un color que puede dar mucho juego… si no se emplea mal (lo que para mí equivale a abusar de él). Uno de

¿Nos gusta el rojo pero nos parece arriesgado? Una opción es dar una pequeña pincelada

los aspectos que, como digo, me produce un poco de “temor” de este tono es la frialdad que puede transmitir. Pero una opción para luchar contra esa frialdad sería el tirar de modelos que, ya sea por su forma o por aquello que nos evoquen, despierten una cierta sensación de calidez. Y aquí entra en juego un concepto que, como algunos ya sabréis, me agrada mucho: lo vintage. Ya hemos comentado con anterioridad en otros posts que toda la moda de lo revival no es barata, y de hecho no son precisamente las marcas más económicas las que han sacado este tipo de frigos al mercado. Para muestra dos botones con forma de modelo: Bosch KGN36SR31 y SMEG Años 50 FAB30RR1.

Ya sabéis que tanto Bosch como Smeg son marcas con precios no aptos para todos los bolsillos, pero lo que en todo caso no debemos perder nunca de vista es que la eficacia es mucho más importante que el diseño. Y estas marcas la garantizan, no sólo porque de partida sus modelos salgan al mercado con prestaciones bastante potentes, sino porque ponen a disposición de los clientes buenos servicios técnicos, especialmente Bosch, mucho más extendida en España.

 

Organización para el ahorro

Quería salirme un poco por la tangente con un tema relativo al ahorro y que en cambio no parece muy relacionado con ello; la buena organización. Existen varios motivos para que invirtamos un poquito de tiempo en tener nuestra nevera ordenada y todos están relacionados con el ahorro de energía.

En primer lugar, ya sabemos que cada vez que la puerta de un frigo se abre más de la cuenta ya se está desperdiciando un frío que a la larga resulta un gasto absurdo. Por ello debemos tener todo bien ordenado, clasificado y sistematizado tanto en el frigo como en el congelador. El guardar los alimentos en tuppers nos facilita la labor, así como el tenerlos etiquetado. No tendremos que perder tiempo (y energía del frigo) buscándolos. Además, tienen que estar dispuestos de manera que los que caduquen antes sean los primeros que veamos.

Si tenemos el frigo bien ordenado será más fácil evitar que los alimentos toquen las paredes de éste, que es una de las cosas que le hacen “esforzarse” más. Es decir, gastar más.

 

Rojo con tonos neutros, una combinación que no resulta chocante

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