Una marca diferente

Gaggenau es una marca diferente por no decir que, en realidad, Gaggenau es una de las mejores marcas del mercado de los electrodomésticos. De hecho, tanto es así que en el inicio de su página web aparece una sección titulada “Material para profesionales”. Podemos entender que no es más que una anécdota, pero a mí me parece algo muy significativo. Lo que quiero decir con esto es que la calidad de Gaggenau es tan alta que incluso se desmarca un poco del ámbito de todas las cocinas: para muchos usuarios es directamente una herramienta profesional. Esto implica una importante diferencia de precio con otras marcas. Pero también de prestaciones, lógicamente.

 

Conoce a Gaggenau

La web de Gaggenau es una página excelente. Me llama la atención el que tiene una estética muy particular, ya que es muy oscura a diferencia de la mayoría de sitios web de las casas de electrodomésticos, que son claras y muy diáfanas, como por ejemplo la web de Bosch.

Desde el principio hace hincapié en un apartado que me parece el más importante, el que determina toda la impronta de una marca: el de la calidad.

Los cuidados acabados se deben en parte a que son hechos a mano

Pongo algunas de las pinceladas que al respecto de la calidad se pueden leer. Por ejemplo, cuando se habla de las puertas de los hornos se dice que son “vitrificadas por cuadriplicado y con un revestimiento térmico parcial… de modo que desde el exterior tan solo sea palpable en la puerta una temperatura máxima de 75ºC -también con temperaturas de 485° C durante la pirólisis”.

Otro aspecto en el que Gaggenau se distingue de muchas empresas de la competencia es el de las tareas que la propia empresa asume. Es decir, por ejemplo en el control de calidad de los productos, es algo bastante usual (y no sólo en el sector del electrodoméstico, sino en muchos otros) que se externalice ese proceso a otras empresas. Gaggenau subraya que esto no es así en su caso ya que “realiza directamente en la planta controles de calidad y mediciones de todo tipo”. Sorprende también ver que muchos de los componentes se hacen a mano, ya que “la precisión y la limpieza son dos aspectos fundamentales en el montaje de los componentes, hechos de materiales de altísima calidad”. ¿Quién nos iba a decir, en pleno siglo XXI, que una empresa de fabricación de electrodomésticos los haría a mano? Y sin embargo no dejamos de entender que ello supone un plus de calidad.

 

Lo mejor de lo mejor

Esa buena práctica de los productos hechos a mano enlaza bien con la tradición de la que Gaggenau hace gala (baste con decir que otro de sus apartados es el llamado “Tradición” en el que se ponen en valor los tres siglos de historia que ya tiene esta forma).

Un modelo precioso. EL horno multifunción Serie 300 EB 333 (de la web del fabricante)

Un modelo precioso. EL horno multifunción Serie 300 EB 333 (de la web del fabricante)

Uno de los ejemplos, que puede ser extrapolable a muchos otros, es por ejemplo el horno multifunción Serie 300 EB 333. ¿Qué tiene que ver este modelo de horno con la solera de la marca? Pues que tiene ya más de treinta años de presencia en el mercado, pero que ha sido continuamente actualizado. La filosofía es bastante fácil de entender. Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo porque sí? Lo importante es que, manteniendo la esencia de este aparato, la evolución del mismo supone añadidos sin los que ya no se podría entender en 2018, como la pantalla táctil TFT o un mecanismo de amortiguación del cierre de la puerta. La estética de este horno, hay que decirlo, es preciosa. En su web lo explican de la forma más comprensible: “el panel frontal de la puerta está creado a partir de una sola hoja de acero inoxidable de 3 mm que abarca íntegramente los 90 cm de ancho del aparato”.

Y la estética de este horno me sirve para enlazar con la otra gran característica de Gaggenau. Es decir, con su delicadísima estética. De hecho, ellos tienen la patente de algunos materiales, como se ve en el caso de los esmaltes azules. Como es lógico, no detallan cómo los obtienen o, mejor dicho, nos dejan con la miel en los labios, ¡qué más quisiera yo que tener un espía en la planta de Alsacia para saber cómo se obtiene su famoso esmalte. Dicen esto: “el proceso consiste en moler pequeñas placas de vidrio, óxido y aditivos químicos, mezclarlos siguiendo una receta secreta y rociar el horno con una capa de considerable grosor del producto resultante”.

Nuevamente vemos cómo calidad y estética van de la mano. Los materiales más empleados por Gaggenau son acero inoxidable, aluminio, latón, hierro fundido, esmalte y cristal. De este modo, el fabricante logra algo que va más allá de una bonita estética: el mismo tacto de los electrodomésticos se distingue de la mayoría de aparatos de otras casas. Además de sus perfiles y formas, por supuesto.

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