Una cocina en blanco

El tener una cocina toda en blanco es una apuesta arriesgada. Desde luego que el resultado puede ser espectacular. Pero… tampoco es difícil que salga el tiro por la culata. Y ese tiro por la culata se puede acabar traduciendo en una cocina demasiado fría, demasiado monótona o, incluso, con un exceso de iluminación.

¿Blanco en la cocina? ¡Por supuesto!

¿Blanco en toda la extensión de la cocina? Mmmm… si se hace con sentido común, ¿por qué no?

¿Blanco así porque sí? ¡No!

Cuidado con excedernos con el blanco

Integración o libre instalación

En todo caso, para llegar a ese “todo en blanco” del que hablamos hay vías y vías. Y no todas son eficaces por igual. De todas las posibles, la que mejor sirve para este propósito de uniformidad del color es, sin duda, la de instalar muebles integrados. Principalmente porque están creados con ese objetivo, el de hacer que todo el espacio sea homogéneo. Sin entrar en si es o no conveniente, o en los matices que a este concepto se podría objetar, lo que los electrodomésticos integrados consiguen es que toda la cocina sea una sola, con las únicas excepciones de las finas líneas que dividen los aparatos a modo de juntas. Ni siquiera sus mandos o displays son visibles: nada de eso está a la vista.

Los electrodomésticos de libre instalación no tienen nada que ver. Por si no habéis visto otros posts de este mismo blog en el que hablábamos del tema, son los electrodomésticos lisos y lasos, tal y como se compran en la tienda.

Una de las ventajas de hacer que toda la cocina sea blanca a base de electrodomésticos integrables encierra, a su vez, una importante desventaja. Y es que el blanco, ya lo hemos dicho muchas veces, es el mejor color para crear sensaciones ópticas de amplitud del espacio. En eso no tiene rival, así que si toda la cocina queda en blanco, pues no hay más que hablar. O sí. Y aquí viene la desventaja de la que hemos hablado, porque el mismo concepto de electrodoméstico integrado supone una disminución real del espacio. ¿Por qué? Porque el mismo panel que tapa al aparato para integrarlo con todos los demás, quita parte del espacio de “trabajo” de las máquina.

Blanco con mezcla de materiales: buena idea

Eso hay que tenerlo muy en cuenta, como también hay que valorar el hecho de que para un electrodoméstico de libre instalación no necesitamos a ningún profesional, mientras que para colocar uno integrado, o somos muy, muy manitas, o vamos a necesitar de la ayuda de un especialista instalador sí o sí. Eso además de que en el catálogo dispondremos de muchos menos modelos, lo que hace que quizá no encontremos aquel que se adecúa a nuestra idea original.

En todo caso y si tenemos el valor de que toda nuestra cocina esté en blanco, no haríamos mal en poner algún pequeño contraste a esa uniformidad. Por ejemplo poniendo complementos del tipo de recipientes o macetas que rompan un poco la monotonía. O quizá un choque mayor, como el de un elemento estructural o arquitectónico en otro color. Una pared o un suelo en un gris oscuro no harán tanto como quitar color, sino que más bien proporcionarán una sensación de alternancia, un poco de ritmo a la cocina.

O quizá modificar no tanto el color sino el material. Usando, por ejemplo, la madera del parqué o con el propio acero inoxidable. Cualquier cosa con tal de que nuestra cocina no acabe pareciendo un quirófano o una nave espacial. El blanco es un regalo del espacio, ¡pero hay que administrarlo con prudencia y sabiduría!

Pequeños puntos de color animarán mucho una cocina blanca

Electrodomésticos panelables

El concepto de electrodoméstico panelable es muy sencillo aunque poco a poco está perdiendo adeptos (y la verdad es que no entiendo por qué). Sería una versión “light” de los electrodomésticos integrados. En otras palabras, se trata de un electrodoméstico de ese tipo, es decir que un panel adherido a la puerta lo tapa. Pero no por completo, ya que la diferencia está en que el cuadro de mandos queda a la vista.

Aunque como digo no es que este tipo de electrodomésticos esté actualmente viviendo su mejor momento, es en mi opinión más versátil a la hora de lograr un aspecto menos monótono de nuestra cocina. Eso sí, como pasa con los integrables, el número de modelos panelables es muy inferior del de los de libre instalación, por lo que la oferta se ve muy reducida. Ahora, ya, la pelota está sobre el tejado de cada cual.

 

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