¿Tienes miedo? Sistemas domóticos de seguridad personal y seguridad

Cuando hablamos de seguridad dentro del hogar… ¿Qué se nos viene a la cabeza? Probablemente pensamos en protegernos a nosotros mismos y a nuestra familia, sin duda lo más importante, pero no debemos pasar por alto la seguridad de nuestro patrimonio.

La domótica juega un papel relevante en la seguridad del hogar. Sensores, alarmas o control de cámaras forman parte de la domótica y hacen que nos sintamos mucho más seguros en casa. La ventaja es que estos sistemas domóticos integran también otras funciones muy interesantes, ligadas al confort, como la temperatura o la iluminación.

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Pero en este post, nos vamos a centrar en la seguridad y vamos a empezar detallando las prestaciones que debe tener una vivienda. Son sistemas que en un principio están pensados para casas de grandes dimensiones, por las necesidades de seguridad que tienen, pero pueden instalarse sin ningún problema en un pequeño apartamento. En España tenemos una tasa de criminalidad baja y es problable que si vivimos en un pequeño piso no necesitemos tomar medidas de seguridad. Pero imaginemos que vivimos en otro país, donde los atracos y los robos son frecuentes. En estos casos, da igual lo pequeña que sea nuestra casa, siempre querremos protegerla.

Tiempo de prevención, alarma ¿Qué no debería faltar en una casa grande?

  • Alarmas: este sistema está instalado en la mayoría de casas o chalets y en las empresas. Su uso está totalmente normalizado en nuestro país desde hace muchos años. Su función no es otra que avisarnos en el caso de una intromisión dentro del inmueble, gracias a una señal de infrarrojos que nos avisa cuando detecta un movimiento extraño.
  • Cámaras de seguridad: también muy utilizadas en empresas y chalets con jardín o fincas. Desde un televisor podemos ver lo que ocurre en el resto de la estancia.
  • Simulación: ya sabemos que en las temporadas de vacaciones, se producen más atracos y robos. De ahí que el mercado haya dado respuesta a esta necesidad del cliente. De forma esporádica, se encienden luces o se bajan las persianas, para disimular vida en el interior. Este sistema es perfecto para la segunda vivienda, aquella donde no vivimos habitualmente y pasa largas temporadas vacías. De hecho, muchos de los robos se producen en casas de playa o montaña.
  • Sensores antiincendios: es también muy popular, por su bajo coste y su fácil instalación. De hecho, en otros países de la Unión Europea es obligatorio instalar uno en cada vivienda. No así en España, que queda al albur de la voluntad del propietario. No obstante, es tan económico que desde aquí os aconsejo que compréis uno, porque un accidente lo puede tener cualquiera. Este sistema te avisará cuando detecte humo o fuego. Incluso hay otros dispositivos que detectan también fugas de agua o gas.

Vigilancia perimetral, periférica y volumétrica

Siempre que vamos a hacer una inversión, debemos dedicar un tiempo a pensar qué queremos conseguir. El siguiente paso es comparar entre todos los sistemas que nos ofrece el mercado y, a partir de ahí, elegir. Cuanto más sosegada y pensada sea nuestra compra, más acertaremos con ella. Esto está, claro, sin dormirnos en los laureles. Pues bien esto que podemos aplicar a todas las compras, especialmente a las más costosas, debemos hacerlo también con la instalación de alarmas.  Tenemos que tener muy claro qué es lo que deseamos proteger, contra qué o quién, y con qué nivel de seguridad.

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Dentro del hogar, tenemos que distinguir dos zonas: el interior y el exterior. El interior de la vivienda es donde hacemos nuestra vida –dormimos, comemos…- y donde guardamos nuestras pertenencias.  En cambio, cuando hablamos del exterior nos referimos a la zona ajardinada, en el caso de una finca o directamente a la calle si hablamos de un bloque de viviendas.

Por eso, dentro de un sistema de vigilancia, podemos definir diferentes niveles: perimetral, periférica, volumétrica, control de accesos y vigilancia de agresión.

  • Vigilancia volumétrica: es la más común de todas, porque se limita al interior de la vivienda. Nos avisa cuando detecta movimiento de personas dentro de la vivienda, gracias a una señal de infrarrojos, ultrasonidos o microondas. El propietario activa o desactiva la alarma al entrar y salir de casa.
  • Vigilancia perimetral: es la vigilancia de la zona exterior del edificio o de la vivienda. Debe estar debidamente delimitada con muros o vallas. Es decir, nos referimos a una finca, jardín o terraza. Es uno de los sistemas más complicados, que requiere una mayor precisión técnica, ya que en estos lugares suele haber insectos o pequeños animales que se cuelan. Y de momento los consideramos inofensivos.
  • Vigilancia periférica: es un grado de seguridad superior al resto, porque amplía el ratio. Está más pensado para edificios públicos o embajadas en zona de tensión o conflicto.
  • Control de accesos: permite o bloque la entrada mediante una rápida identificación de los individuos que desean acceder al interior de la vivienda.

Estos son solo algunos ejemplos de todo lo que la domótica puede hacer para proteger nuestra vivienda. Las posibilidades son amplísimas. Dependerá del tipo de vivienda que queramos proteger: oficial, privado, piso, chalet… Y del nivel de protección.

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