¿Te atreves con una nevera de color?

Una nevera de color puede ser muchas cosas, pero ante todo es una declaración de principios en la que lo que se está afirmando es que se quiere tener una cocina diferente a la mayoría. Y no necesariamente una cocina divertida, que es lo primero que se nos puede venir a la cabeza cuando hablamos de colores. Pero no olvidemos que si instalamos una nevera de color negro también se le puede dar a la cocina una “herramienta” para que resulte un entorno elegante o, incluso, un poco… lúgubre.

El caso es que para todo hay grados, claro. Y hay quien tiene poco problema para liarse la manta a la cabeza y pintar todas las paredes y muebles de colorines con tal de conseguir un efecto impactante. Pero luego también hay una parte (la mayoría, de hecho) que son/somos menos aguerridos, que es la que opta por dar pequeños “toques”, casi al modo de avisos de color. Y ahí entra en juego el tamaño del electrodoméstico, claro. Si el foco del que viene el toque de color es un microondas, pues estaremos hablando de una pequeña pincelada. Si esto queda “en manos” de un frigorífico, el impacto visual será mucho más significativo, como es lógico.

La mezcla de colores es un triunfo de la alegría

Electrodomésticos divertidos

Pues eso, que una de las misiones del color es alegrarnos la vida, ¿no? No son muchas las marcas que plantean catálogos con frigos de color. Y de hecho las más importantes apenas tienen modelos de este tipo. De modo que hay que remitirse a marcas especializadas que, en muchas ocasiones, a los colores aúnan otro tipo de “especialidades” o estéticas. A saber, estéticas vintage o coloniales o más tendiendo a lo rústico.

En todo caso, ya decimos, no es el tipo de producto que se suele encontrar a la venta por parte de los fabricantes “usuales”. Así que aquí va un pequeño listado con algunas marcas que os pueden interesar en caso de que os lancéis a la aventura: Klarstein, Gorenje, Meneghini, Viking, Alpes y por supuesto Smeg.

Color y vintage, cogidos de la mano

Un modelo de Alpes me parece especialmente bonito y simpático, el Column 128. El aspecto es de armario y como tal se abren sus puestas, por lo que técnicamente sería un frigo side by side. Como importante pega del mismo es que encuentro que es excesivamente decorativo, no en el sentido de que se exceda en su estética, sino en el de que es poco funcional (su altura es de 64 cm, por lo que la capacidad es mucho menor que la de un frigo convencional). En todo caso y como se trata de impactar, creo que el impacto que este modelo produce es muy interesante. Y, desde luego, colorista.

 

¿Con qué color nos quedamos?

El tipo de color ya va por gustos… o por manías. Aunque con una cosa tenemos que tener mucho cuidado, y lo dicen todos los decoradores. La cocina tiene que quedar a gusto de quien la va a usar, por supuesto. Pero mucho cuidado con los caprichos. Tengamos presente que un color oscuro roba mucho espacio a una estancia, por lo que no es lo mismo tener los zapatos de ese color que todo un pedazo de frigorífico. Si nuestra cocina es de la familia de las que se pueden ver en las revistas y goza de un montón de iluminación natural y está en un espacio gigantesco, entonces ya es otro cantar.

Yo creo que los tonos claros de casi cualquier color son una apuesta mucho más segura. No quitan espacio, no absorben luz, pueden ser igualmente alegres y (at last but not least) ¡las marcas ofrecen muchos más modelos de colores claros que oscuros!

Un fantástico modelo: el Alpes Column 128

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