Ponle color a la cocina

Esto casi tendría que ser una obligación legal. Poner color a nuestras cocinas, a nuestras casas y en general a nuestras vidas. Pero mientras se tramite esta proposición en el Parlamento de los Diputados, dejemos que en vez de una obligación siga siendo una posibilidad. Y una posibilidad, por cierto, cada vez más fácil de transformar en realidad.

 

¿Neveras de colores?

Las neveras de colores hace mucho tiempo que dejaron de ser poco más que una excentricidad para cuatro pirados. Ahora muchas marcas ofrecen en sus catálogos algún modelo de algún color. E incluso algunas proponen al mismo comprador que elija el color que desee en base a un modelo concreto (estas últimas son las menos y, lo que es peor, son bastante caras). Por el momento van en cabeza el blanco (como ha sido durante toda la vida, sin ir más lejos) y en segunda posición el acero inoxidable (que me parece muy bonito y elegante, pero al que en rigor no sé si se le puede atribuir algún color), siendo el tercero, aunque muchos puestos por detrás, el negro. El negro es elegante y muy bonito, y además da a las cocinas una cierta sensación de lujo. Eso sí, un frigo de color negro en una cocina se la puede acabar comiendo si es que ésta no es de unas dimensiones bastante grandes.

La mayor parte de colores que nos encontramos de serie en las neveras se presentan, en todo caso, en tonalidades bastante claras. Cremas, azules turquesas, amarillos, rosas o suavísimos verdes. Y aunque haya comenzado el post cantando una alabanza al cromatismo en las neveras conviene pensárselo bien antes de liarse la manta a la cabeza con las tonalidades fuertes: un rojo pasión o un azulón son colores muy bonitos y nos pueden resultar muy atractivos en la tienda. Pero cuidado con dejarse llevar por el capricho del momento, que son bienes muy caros y nos tienen que durar mucho. Y los colores en tonos oscuros acaban cansando al ojo antes o después. Además de que, como ya hemos comentado que pasa con el negro, reducen una barbaridad la sensación óptica del espacio en el que se encuentran.

Naranja. Un color arriesgado, pero que bien usado puede triunfar mucho

Consejos decorativos

Ya hemos dicho muchas veces en este Blog, sin ir más lejos en el último post, los excelentes y muy variados resultados que pueden dar los vinilos en las cocinas. Y, en fin, dejando atrás la opción (más que digna) de los típicos imanes de nevera, una de las posibilidades que pocas veces se escogen, pero que pueden dar fantásticos resultados, es la de pintar la superficie del frigorífico.

Sí, pintar. Suena raro pero no lo es tanto. De todas formas, la pintura que da color a los frigos es un esmalte, así que de lo que se trata es de adquirir un esmalte para electrodomésticos. Es importante que tenga esa característica tan específica, porque estamos hablando de un líquido que contiene materiales que resisten sin mayor problema a los cambios de temperatura y a los diferentes grados de humedad. Además de que están adaptados para fijarse a ese tipo de superficies, claro.

Puedo intuir qué es lo que estáis pensando: que mejor no, porque es muy difícil y no tiene nada que ver pintar la superficie de una pared que hacer lo propio con la de una nevera. Pues no, pero por ello mismo no hay que emplear rodillos ni brochas, ni cubetas ni ese tipo de herramientas. De hecho, ojalá las paredes se pudieran pintar de forma tan fácil como los frigoríficos: basta un espray. Así que nada de rebabas ni de goteos. Y lo que es más, si preparamos bien el terreno, en un santiamén podemos haberle cambiado el color a nuestro rollo de nevera.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies