Placa de cocina retro

Aquí podemos tener la sensación de que lo retro no es tan atractivo como puede serlo en otros terrenos. Por ejemplo, ya hemos visto en más de una ocasión por estos lares que las neveras vintage están relativamente de moda. De moda para bolsillos agradecidos, quiero decir.

En cambio, las placas de cocina retro se ven menos. ¿Se deberá tal vez a que existe una asociación de ideas de este tipo de cocinas con el peligro del gas? Pues probablemente. De todas formas, ese miedo se va diluyendo poco a poco, a juzgar por el revival que está viviendo esta tendencia que hasta hace poco sonaba a antigualla. Ya no hace falta retrotraernos a la edad de nuestros abuelos: muchos de nosotros hemos convivido con las cocinas de gas (a lo que nuestros abuelos añadirían: “¡y aquí estamos todos!”) y hemos vivido el salto a la vitrocerámica. Ahora estamos en la transición de la vitro a la placa de inducción, pero… en una extraña carambola de la moda, lentamente se vuelven a hacer su hueco las cocinas de gas.

Y nos van pareciendo más bonitas, y van teniendo más funciones y, lo más importante, ahora son mucho más seguras. Veamos un poco más.

¡El gas ha vuelto!

 

Recetas como en casa de la abuela

Ha sido mencionar a los abuelos y tener que decirlo. Hace poco hablé con un cocinero y le pregunté al respecto de las placas que de qué tipo las prefería. Y su respuesta fue, más o menos, la que yo ya me imaginaba: si he de ser práctico, nada mejor que las placas de inducción. Son rápidas, potentes, fáciles de limpiar y, sobre todo, muy fáciles de controlar. En otras palabras, un invento insuperable para la cocina de un

Mejor sabor

restaurante, en la que todo se hace a toda velocidad y hay que estar permanentemente limpiando. Pero (sabíais que iba a haber una objeción) dijo también que si nos ponemos exclusivamente en la piel del cocinero que busca extraer el mejor sabor de sus platos, no había nada como las cocinas de gas. Así que podríamos resumirlo en un titular muy sensacionalista: “Funcionalismo contra sabor, ¿quién vencerá?”

Una vez más, lo que vencerá es el gusto de cada uno. No hay verdades absolutas y cada uno se decantará por una u otra cosa en función de sus preferencias. Yo lo tengo claro porque no me considero un gourmet: prefiero lo práctico, así que me quedo con mi querida placa de inducción. Pero no me parecería del todo bien no escribir lo que me dijo este profesional de la cocina. Para gustos, colores. De acuerdo, pero para el mejor gusto de los platos… el gas.

 

Medidas de seguridad modernas

Y en general, todo más moderno. Uno de los problemas es que el gas no deja de depender de un uso bastante más engorroso. Otra es el precio. Así como la electricidad es un bien que generalmente no conoce grandes variaciones (aunque obviamente eso habría que matizarlo, ya que hay mucha gente que está sufriendo por la dichosa subida de la luz), el gas es una fuente de energía que a menudo se ve “secuestrado” por los países que lo exportan. Esta utilización del gas como arma arrojadiza se vio claramente hace un par de años con el chantaje de Rusia en los meses de tensión con Ucrania. La Unión Europea temió quedarse sin gas a principios del invierno y eso es algo que todavía no sucede con la electricidad.

Lo más importante de un electrodoméstico, siempre lo diré, es la seguridad. Por ello es importante efectuar una revisión periódica de la instalación. Pero en estas cocinas ya vienen de serie aspectos que refuerzan la seguridad, como el autoencendido, mediante el cual no habrá que emplear ni cerillas ni mechero. El fuego viene integrado en el mismo encendido de la placa. Otra importante prestación en ese sentido es la de GasStop, un sensor de seguridad que cierra el paso de gas si detecta que no hay llama, lo que puede deberse a un escape.

Vintage y moderno

Además, como este revival se está viviendo unos veinte años después de que se empezara a desfasar, es un electrodoméstico que renace con nuevas prestaciones. Un ejemplo es la tecnología FlameSelect, con la cual se consigue un control de la llama en nueve niveles. Es decir, con una precisión mucho mayor a la que conocíamos.

Además, se renuevan aspectos que ya existían. Por ejemplo en cuestión de materiales, la placa se coloca encima de una vitrocerámica sobre la cual, a su vez, hay una capa de cristal templado finísima, pero de alta resistencia. O en cuanto a complementos, ya que ahora toman carta de naturaleza los displays luminosos junto a los mandos, dando mucha más información que antaño.

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