Piensa en horizontal

Hablemos de un  electrodoméstico del que no se suele hablar muy a menudo. Es más, es que no se suele ni ver. O, en todo caso, si vemos un congelador horizontal, solemos hacerlo en algunos restaurantes en los que está a la vista (y no precisamente en un restaurante glamuroso) o en el pueblo, ya que es el aparato que en muchas peñas no falta para guardar los hielos.

También los cazadores suelen tener este tipo de electrodomésticos, ya que a veces, y sobre todo si han abatido a una pieza grande, necesitan un espacio con mucha capacidad para conservarla en condiciones. Y ahí es donde entra en juego el congelador horizontal. O sea, como decíamos al principio, que no se suele ver muy a menudo.

 

Congeladores horizontales

Los congeladores horizontales no son, en principio, aparatos pensados para cocinas grandes, sino para estancias con mucho espacio. El motivo es obvio: sobre ellos no se puede colocar nada a no ser que se dispongan unas baldas, pero a una altura suficiente como para no chocarse con la cabeza cada vez que uno se yergue.

Pero también tiene la ventaja de, como decíamos, poder contener y conservar grandes cantidades de alimentos. Algunos ya no tanto porque sean grandes, que también, sino porque tengan formas particularmente enrevesadas.

De entrada, bueno es saberlo, estos congeladores son, si los comparamos con los verticales a los que estamos acostumbrados, bastante más baratos. Además de que, como vamos a ver, su consumo energético es bastante menor.

Los congeladores horizontales se asocian, a menudo, con el ámbito profesional

Pero una cosa en la que no se suele caer (ya que normalmente no se presenta la ocasión de tener uno de estos congeladores) es que consume bastante menos energía de la que consume uno vertical. Concretamente cada vez que se abre. La explicación es muy simple y se basa en un concepto sencillo de la Física. El aire frío es pesado (ya sabemos que el aire caliente es tan ligero que incluso tiende a subir), de modo que si abrimos la puerta de un congelador vertical, el propio peso de ese aire hará que se “desplome” sobre el suelo. Y eso, lógicamente, es algo que en ningún caso sucederá si abrimos la puerta de un congelador horizontal. Para salirse el frío tendría que subir… y ya vemos que eso no se puede dar.

Tiene, eso sí, algunas desventajas notables (y si no todos lo tendríamos en nuestras casas, ¿no?). Hecha la mención de que obviamente ocupan mucho más espacio, está la de que es más incómodo el buscar en su interior, ya que no tienen la división en cómodos cajones extraíbles. Esto hace que además de que pueda ser a veces un poco doloroso, resulte lento también.

 

Aire fresco a tu almacenamiento…

… pero sin olvidar ciertas condiciones que nos pueden facilitar mucho la vida si tenemos uno de estos congeladores. Vamos a enumerar aquí las características que no podemos dejar de exigir a nuestro aparato.

  • Cestas de rejilla. Aunque estemos todo el rato hablando de productos grandes, evidentemente no vamos a tener en el congelador sólo patas de mamut y pechugas de avestruz. También tendremos alimentos en formato normal o pequeño. Pues estas cestas son indispensables para tenerlos convenientemente ordenados.

Y, sobre todo, espacio

  • Capacidad. Está claro que en este punto depende totalmente de las necesidades de cada usuario. Y que por lo tanto no se puede establecer unos máximos y unos mínimos en cuanto a lo “deseable” de una capacidad u otra.
  • Eficiencia energética. Pese a lo que hemos dicho, está claro que un congelador de arcón, sobre todo si es grande, necesita mucha energía para funcionar. Y además, para funcionar continuamente, por su propia naturaleza. Por ello, cuanto mejor sea la eficiencia energética (recordemos que nos viene indicada en las etiquetas, y que tiene que venir avalada por la UE), mayor será el ahorro.
  • Tecnología NoFrost. Ya hemos visto en otros posts que uno de los peores enemigos de los frigoríficos y los congeladores es la escarcha que el propio frío genera. También vimos que esa escarcha obliga al aparato a trabajar haciendo más “esfuerzo” de aquel para el que está diseñado. Lo que al final supone un gasto mucho mayor del que debería tener y un deterioro del mecanismo que se podría evitar. Para ello se puede también hacer una limpieza una vez cada seis meses, pero es muy engorroso, aparte de que habría que vaciar el congelador durante varias horas. Y además, al no haber escarcha, es mucho más visible el interior de la máquina, por lo que buscar los alimentos se hace de manera más rápida, lo que también redunda en un ahorro de energía y tiempo.

Por último, y aunque no se suelen prodigar mucho, existen estos congeladores pero en su versión pequeña, que suele ser de aproximadamente la mitad de capacidad de los que tenemos más vistos en… restaurantes y peñas de pueblo. Y son una solución a mitad de camino si se usan como complemento de un combi. Ocupan y gastan menos. Y congelan más.

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