Microondas decorativos para tu cocina

Los microondas no son quizá los electrodomésticos que más juego dan a la hora de buscar catálogos con aparatos o complementos con los que decorar nuestra cocina. Desde luego que los hay, y los hay llamativos, pero no en una cantidad tan extensa como nos podemos encontrar, por ejemplo, a los frigoríficos.

Además, y dado su pequeño tamaño, quizá no sean el electrodoméstico más indicado si lo que queremos es cambiar la estética de nuestra cocina. Pero es en esa aparente “debilidad” donde radica su fuerza, y es que para los que tienen ganas de cambiar un poco la estética pero no desean hacer algo muy chocante, esta puede ser una buena idea.

Sería, tal y como lo estoy planteando, algo así como una especie de toque de atención. Lo hemos dicho alguna vez por aquí. A los apasionados del color

Acero inoxidable y blanco, una elegante combinación

rojo les puede apetecer tener algo de este color en la cocina, pero pintar las paredes y ponerlo todo en rojo, ¿no parece un poco excesivo? Una opción, si uno no se quiere decantar por algo tan… omnipresente, es aportar un pequeño detalle en ese color. Y como hemos puesto el ejemplo del rojo podemos referirnos a cualquier otra opción estética.

 

¿Te gustaría un horno microondas decorativo?

De entrada. Lógicamente, hay que necesitar tener un microondas (si hablamos sólo de decoración, más fácil –y menos absurdo- es el decantarse por un jarrón o una lámina bonita). O igual lo tienes ya, pero es un poco soso. Pues alguna vez lo hemos dicho por aquí: una excelente opción en este caso serían los vinilos. Los hay de todo tipo para las paredes del micro y también para la puerta. Son muy chulos y los hay muy divertidos, gastronómicos o incluso tétricos (en algún sitio he visto el vinilo de la cabeza de una mujer, como si se fuera a cocinar), pero no me parece una idea muy buena. Al fin y al cabo, siempre es bueno saber (y por lo tanto ver) lo que se está cociendo ahí dentro…

O, siguiendo en la línea decorativa de los complementos, hay a la venta multitud de cosas pensadas en los microondas, sobre todo marcos decorativos y rejillas.

De todas formas y si lo que se busca es un horno decorativo “per se”, la oferta más amplia nos la encontramos en el discurso estético de lo vintage, al que por otra parte tan aficionados somos por aquí. Hay micros muy bonitos, pero no tienen una estética “especial” más allá de que estén diseñados en líneas muy modernas.

Y lo contrario: mucho negro

En cambio los vintage nos retrotraen, una vez más, a los años ’50, con ese aspecto como de cadillac, esas líneas ligeramente más redondeadas y unas esquinas en parte matadas, algo más romas de lo habitual. Y por supuesto esas puertas cuyo cristal, en vez de rectangular, es ovalado. El toque definitivo se lo da el color, que suele ser un crema, azul turquesa, rosa, verde o burdeos, y en todos los casos siempre en tonos muy suaves.

 

Una columna con estilo en la cocina

Otra posibilidad, y a su modo puede ser parte de la decoración de la cocina, es instalar el microondas formando una columna con el horno. Esta posibilidad aporta una agradable sensación de uniformidad y de concentración de una misma “temática” en un mismo sitio. En ese caso, por supuesto, el micro se presenta en su versión integrable.

Aparte de consideraciones estéticas, el microondas en columna con el horno es algo muy práctico

La gran desventaja de este tipo de microondas es que son sensiblemente más caros que los “de toda la vida”, pero creo que las ventajas son bastante mayores. Además de que, como decimos, da un aspecto homogéneo a la cocina, suelen tener más espacio que la mayoría de microondas exentos o independientes.  El motivo es que por lo general disponen de un mayor espacio frontal, lo que se traduce en más litros de capacidad.

Y ese tamaño mayor, a su vez, se traslada a un mayor número de funciones. Digamos que, al ser más grande, la máquina tiene más espacio para un mecanismo con mayores competencias. Esto puede suponer el paso de un micro “normal” a uno con grill o a un horno microondas.

Lo que sumado al argumento de la elegancia que aportan, creo que resultan unas cuantas razones para, por lo menos, pensárselo un poquito.

 

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