Menos es más

“Menos es más” es una frase que decimos a menudo. Es sencilla, muy empleada, y si reflexionamos un poquito sobre ella podemos intuir que encierra una importante filosofía. Pero la verdad es que generalmente no sabemos quién la dijo ni por qué lo hizo. Creo que a algunos os sonará su autor, que fue un arquitecto alemán llamado Mies van der Rohe, que es considerado uno de los padres de la arquitectura contemporánea. La declaración de intenciones parece evidente, es una alabanza al minimalismo. Una defensa del uso de los elementos arquitectónicos estrictamente necesarios. Tanto es así que su obra se inscribe dentro del funcionalismo puro.

Pero volvamos a la temática de este blog. ¿Es esta la filosofía de la que vamos a hablar en esta entrada? No necesariamente. Y es que esta frase, por pequeñita que sea, ha conocido una enorme expansión de su significado. Ahora la usamos mucho (¿quién sabe si a van de Rohe le gustaría que lo hiciéramos?) y es en ese uso extendido de su significado donde me quiero centrar. De qué manera podemos conseguir que una cocina pequeña sea un gran espacio para estar. Hay un montón de trucos, veamos algunos de los que dan mejor resultado.

Armarios, pared aprovechada, color blanco… muy bien.

Cocinas pequeñas llenas de glamour

Esto no es más que una opinión, pero la voy a decir: lo clásico tiene glamour. Y afortunadamente el color más clásico es a la vez el que mejor nos va a  servir a la hora de ampliar visualmente el espacio. No sé el dato, pero me gustaría saber qué tanto por ciento de los electrodomésticos de todo el mundo son blancos. Si me dijeran que el 50% no me extrañaría. En otras palabras, que encontrar algo que nos guste en el mejor color para una cocina pequeña es cosa muy fácil. Porque además el blanco es el color que más absorbe la luz, que es el otro componente fundamental para la creación de espacio. Si hay mucha (cuanto más natural sea mejor, claro) el blanco lo ampliará, y si es más reducida lo aprovechará.

Otra opción que tampoco va a pasar de moda nunca son las superficies brillantes, que ayudan a su vez a reflejar la luz y a crear una sensación de mayor volumen.

De todas formas existe por encima del efecto óptico un objetivo básico, totalmente irrenunciable, como es el aprovechar bien el poco espacio del que dispongamos. ¿Que tenemos que hacer todo lo posible para que además nos quede un lugar agradable? Está de más decirlo, pero una

Si no hubiera blanco, esta cocina parecería aún más estrecha

cocina es, probablemente, la estancia de la casa en la que más cosas hay. Por mucho que los que viven en la casa adoren el minimalismo y sean poco materialistas, eso no importa: en la cocina está claro que van a tener un montón de cacharros. Para ordenarlos hay multitud de recursos además de los (evidentes) armarios y las baldas, muchos de los cuales, en distintos tamaños, pueden tener cabida en lugares que a veces ni nos imaginamos. Por ejemplo, en la parte baja del fregadero, que suele ser un espacio muerto con el que ocupamos poco más que el propio fregadero y un par de bayetas. Basta que le echemos un poco de imaginación para que sepamos encontrar espacios de almacenaje como cajas con asa central o separadores regulables. ¡Hay miles de millones y por dos duros! Y no nos olvidemos de la misma pared. El artículo idóneo para emplearla se llama así, organizadores de pared. Ya no pueden ser más útiles a la hora de tener despejada la encimera.

Y muy importante, todo lo plegable, abatible, susceptible de ser escondido… es bueno. Ejemplos muy básicos pero que suponen un enorme espacio de ahorro e incluso de perspectiva son las mesas plegables (suena a camping, pero lo cierto es que las hay muy bonitas) o las puertas correderas. ¡Imaginaos todo el espacio que ocupa una puerta cada vez que la abrimos y cerramos!

Por último, apoyémonos, para optimizar el espacio de la cocina… fuera de la cocina. Quiero decir, ¿estamos segurísimos de que todo lo que tenemos en la cocina no puede estar en otro sitio? Mantelería, los cubiertos de las ocasiones especiales o según qué fuentes. Escobas, fregonas, la aspiradora, ¿por qué no en la galería o en un armarito en el baño? Se trata ya no de descargar visualmente el espacio, ¡sino materialmente!

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