Un horno que se limpia solo

Sigo con temas que van un poco más allá de lo estrictamente “bonito” para la cocina. Así que nos vamos a uno de los asuntos que son fundamentales, ni más ni menos, como es la limpieza. Y en este caso, limpieza combinada con algo tan imprescindible como la comodidad. La mayoría de fabricantes saben que son dos premisas a la hora de hacerse con un electrodoméstico. Pero, ¿y qué tendrá que ver una cosa con la otra? Pues bien, se trata de llegar a la primera sin perder de la segunda. Un momento… eh… ¡qué lío!

Que limpiar el horno no sea un engorro. En eso consisten la pirólisis y la aquálisis

Quema la suciedad

No, no es en realidad tal lío. Porque limpiar el horno de una manera más cómoda que antaño ya es posible, a través de la pirólisis. Este feo palabro de etimología griega es una función que tienen algunos hornos, consistente en quemar la suciedad para luego retirarla. Un momento, vamos a ir por partes.

Antes de nada: es muy importante tener el horno bien limpio. Si no, su propia suciedad puede llegar a estropear el mecanismo de éste, pues se verá forzado a trabajar por encima de las condiciones para las que se diseñó. Además, la suciedad adherida a las paredes del aparato no deja de ser restos de comida acumulada a lo largo de varios usos, y solidificada. ¿Y esto a efectos prácticos qué significa para la salud? Que puede contener algún resto en forma de bacterias, lo cual tiene implicaciones que afectan directamente a nuestra salud. En principio, la mayoría de microorganismos han debido morir, pero alguno de ellos son verdaderamente resistentes. Así que la manera de rematarlos al 100% es quitarlos de en medio. Y además, ¿qué hay que decir del efecto estético que provoca un horno sucio? Espero que estas tres razones basten: salud del mecanismo del aparato, salud para nuestro organismo y estética.

La parte horrible está en la postura y la fuerza que hay que hacer para quitar esa suciedad bien quitada. Y llegados a este punto volvemos a la pirólisis. Esta prestación consiste en la aplicación de un intenso calor en el horno para reducir a carbonilla a los restos que estaban adheridos a las superficies del interior. Pero es que ese calor es verdaderamente infernal, ya que estamos hablando de 500⁰. Y además durante aproximadamente una hora y media, el tiempo suficiente para que la materia orgánica que parecía pegada con Super Glue-3 se quede convertida en pequeños montoncitos de polvo en el suelo.

Ahora ya sólo quedará una cosa por hacer. Bastará con que esa carbonilla la retiremos con un paño ligeramente húmedo y la limpieza se habrá completado. Más fácil, imposible. Aquí pongo un corto vídeo para que nos hagamos una idea más clara.

https://www.youtube.com/watch?v=4gQQIs-TAak

Que no se me olvide: este calor es, como decimos, muy, muy, muy intenso. Nada que ver con el que empleamos para cocinar, ya que dobla la potencia máxima que para ello suele hacer falta. Esto significa algo importante, y es que abrirlo en pleno proceso de limpiado podría llegar a ser peligroso. Por ello, conviene asegurarse de que el horno que queramos comprar dispone de la función de cerrado de seguridad durante todo el tiempo que la pirolisis esté en activo. La mayoría de marcas han sacado al mercado modelos que cumplen con esta prevención, de manera que casi todos los hornos pirolíticos son, por esa parte, totalmente seguros. De hecho, es a partir de una temperatura muy alta (estamos hablando de alrededor de los 300⁰) cuando se suele activar, sin que llegue al tope con el que funciona la pirólisis Pero no podemos decir que sean absolutamente todos, por lo que lo más aconsejable es que nos aseguremos de la… seguridad.

 

Con agua también queda limpio

Pasamos ahora a echar un vistazo a un procedimiento, el de la aquálisis, que está basado en un principio similar al de la pirólisis. La diferencia principal es que es bastante menos agresivo. Tanto como pasar de los 500⁰ a los 270⁰ durante cuatro minutos. Y en algunos casos basta con sólo 60⁰, lo que hace que sea más lento y por lo tanto dure más… pero también que gaste bastante menos. Básicamente consiste en la aplicación de una pequeña cantidad de agua con jabón que se introduce en la bandeja. Esa temperatura, con este producto, en vez de reducir la suciedad a carbonilla lo que hará será disolverla. Y de nuevo, sólo tendremos que retirarlas fácilmente con un papel húmedo o con una esponja que sea absorbente al final del proceso.

Seguimos con otro vídeo de Balay para ejemplificar lo que implica esta prestación.

En general se considera la pirólisis un método más efectivo que la aquálisis, pero también menos… “amigable”. En todo caso, no se trata de que la aquálisis vaya a perjudicar al mecanismo de nuestro aparato, sino de que resulta más costosa a nivel de gasto energético. El consumo es mucho menor con la aquálisis.

 

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