¿Cómo hacemos que el lavavajillas sea bonito?

El lavavajillas no es que sea, probablemente, el electrodoméstico más dado a la decoración. Más que nada, y no es que no se pueda prestar a ello, lo cierto es que los fabricantes no se han puesto al día de la decoración en lo que concierne a este tipo de electrodomésticos. Y ya lo hemos visto unas cuantas veces en este Blog: así como hornos, frigoríficos, campanas extractoras de humos e incluso placas de inducción o cocinas de gas ya han dado pasos muy significativos hacia unas estéticas un poco más cuidadas (a veces) o directamente muy llamativas (otras veces), lavadoras y secadoras están en dique seco en este sentido. Y en la misma situación nos encontramos a los lavavajillas.

 

Módulos integrables

Una de las opciones para decorar cualquier espacio de una cocina, ya sea que estemos hablando de un electrodoméstico, un mueble, una pared o incluso el suelo y el techo, es el vinilo. Vimos que multiplicaba enormemente las posibilidades decorativas de cualquier cocina, y que dentro de esas posibilidades estaban las de elaborar diseños muy complejos, oníricos o, incluso, disparatados.

Pero además de esta interesante opción cabe la posibilidad, si es que nuestro gusto es algo más sobrio o incluso tenemos un punto minimalista, de buscar una cierta homogeneidad en la estética de nuestra cocina. Y para ello la mejor vía es sin duda los módulos integrables.

Y así como el vinilo o, en general, la decoración, parecen por el momento un terreno un poco vedado a los lavavajillas, no se puede decir lo mismo de los aparatos integrables. Que es una opción por la que mucha gente se decanta desde hace no poco tiempo. El lavavajillas integrable sería, por así decirlo, un lavavajillas “camuflado”. Y tanto es así que presenta el mismo aspecto que pueda tener la puerta de la basura bajo el fregadero o de cualquier armarito. Sólo se puede saber que es un lavavajillas si se sabe que está ahí, porque desde luego su aspecto no nos “chiva” nada al respecto. Se puede, y de hecho lo lógico es que así se haga cuando se recurre a estas máquinas, utilizar la misma estética para toda la cocina.

Es una importante baza si se quiere que la decoración de la cocina sea la mínima posible, que sea muy básica y por supuesto que tenga un aspecto unificado.

Lavavajillas integrable

 

Electrodomésticos panelables

Los electrodomésticos panelables son “primos hermanos” de los integrables, ya que buscan una especie de uniformidad decorativa. ¿La diferencia? Pues que sí dejan a la vista el cuadro de mandos. Lo que de alguna manera informa sobre qué es cada cosa. ¿Es necesaria esa “información”? Pues yo diría que no como tal (no creo que una persona lleve dos años con un lavavajillas y no sepa dónde está si es que no ve sus botones) pero como los fabricantes también están haciendo unos cuadros de mandos cada vez más sugerentes, no veo por qué habrían de taparse. Además del hecho de que el buscar confort en una cocina no creo que tenga que pasar, necesariamente, por el prescindir de todos sus aspectos más… tecnológicos, ¿no?

Opiniones aparte sobre estos dos tipos de electrodomésticos, los integrables y los panelables, con los que desde luego se pueden lograr resultados estéticos de lo más aparentes y sin duda muy elegantes, es importante reseñar algunos de los problemas que pueden suponer para sus usuarios. O, mejor dicho, de sus inconvenientes. De entrada son más difíciles de instalar, por lo que donde en los electrodomésticos “normales” no nos hacía falta gran destreza para su instalación, ahora nos encontramos con un tipo de instalación que se complica bastante, por lo que sí o sí, habrá que contar con ese servicio dentro del presupuesto.

Por otra parte, en el mismo aparato confluyen tres pequeñas desventajas. Y conste que en mi opinión, bien empleados, pueden quedar muy bonitos. ¡Pero hay que decirlo!

  1. Existen muchos menos modelos, ya que los fabricantes no suelen sacar al mercado mucho más de tres o cuatro lavavajillas con estas características.
  2. Son algo más caros que los electrodomésticos “normales”.
  3. Y la que en mi opinión es la desventaja más grande: restan bastante espacio a la actividad de la máquina. Es decir, el mismo panel que los ocupa se superpone a la puerta y, claro, se trata de un volumen que de algún otro sitio debe ser reducido, ya que el mecanismo interno de la máquina tiene que ser el mismo para un buen funcionamiento. ¿Y a qué se le puede quitar buena parte del espacio? Pues a la capacidad para introducir cubiertos. Así es que, efectivamente, tendremos una cocina bien bonita. Pero probablemente podremos lavar menos vajilla.

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