Frigos divertidos

Para que nuestra cocina no se convierta en un lugar aburrido y monótono, una de las posibilidades por las que podemos optar es la de darle un toque especial. Pero si nos da un poco de miedo el recargar la cocina y que aquello termine por ser un desmadre, podemos decantarnos por la vía de

Estilo americano – años ’50: la combinación infalible

centralizar la decoración. De concentrar ese “toque especial” en un solo espacio.

Lo bueno de decidir que ese espacio sea el frigorífico es que al ser el electrodoméstico más grande de la cocina, no nos quedaremos cortos. El impacto visual está en cualquier caso garantizado. Ahora bien, como digo, el concentrarlo en un mismo espacio hará que sea mucho más difícil el que nos acabemos pasando de la raya.

 

Una cocina con identidad

Cuando se habla de cocinas divertidas, y desde luego también cuando se habla de electrodomésticos divertidos, una cosa que sucede a menudo es que el pensamiento se nos va hacia el aspecto más retro de la decoración: pensamos en aparatos vintage. Y en ese terreno no hay rival para la casa Smeg. Sobre todo en ese imaginario colectivo en el que solemos inscribir las cocinas retro, que serían las cocinas americanas de los años ’50 y ’60. ¡Como si el pasado fueran sólo dos décadas!

El caso es que este tipo de neveras (y ciertamente todos los electrodomésticos) de esta década triunfan porque tienen dos características que, además de divertidas, hace que nos parezcan amables: sus líneas son redondeadas y sus colores suelen ser por lo general, dentro de toda la paleta (que es bastante grande, por cierto) en tonos claros. Las dos cosas hacen que, en cualquier caso, sea agradable tener un frigo vintage en la cocina. Además, qué diantres, ¡nos gustan porque las conocemos de las pelis del cine clásico de Hollywood!

Pero Smeg, aun siendo el fabricante principal de este tipo de aparatos, no es el único. Ahí tenemos también a Klarstein. También esta marca comercializa, entre otros, frigos vintage con un aire pop y modelos estéticamente similares a los que ya habíamos mencionado. Otro de los puntos fuertes es el típico tirador curvo. Todo muy rock and roll, muy cadillac y muy legendario. Klarstein tiene, además, un extenso catálogo de modelos minis. Para ellos quedan descartadas las familias de más de tres miembros, ya que no resultan nada operativos. Pero para cocinas pequeñas o familias de pocos miembros (además de para lugares de encuentro, como offices o locales de ensayo) en mi opinión son una opción maravillosa. 

Me declaro fan total de las neveras con imanes

Vinilos personalizables

¿Que queremos tener un frigo “normal” por si acaso en un futuro nos pudiéramos cansar de tanto vintage? Pues una estupenda opción son los imanes de viajes. Y no lo digo de broma. De acuerdo con que es un recurso un tanto kitsch, pero ¿y el cariño que se le tienen a ciertos recuerdos? Yo desde luego tengo imanes y algunos me recuerdan viajes maravillosos y otros, sin más, me recuerdan que alguien se acordó de mí cuando estaba  a miles de kilómetros.

En todo caso yo quería traer a colación el que últimamente podría decirse que es el recurso de moda: los vinilos. Y es que cada vez más gente recurre a los vinilos. No hay un porqué, sino varios.

Seamos gamberros. Vinilo, ¡gracias por existir!

En primer lugar, y esto es un poco empezar por el final, los vinilos son complementos que para nada son caros. Y es una ventaja importante: tú puedes tener una nevera horrorosa, muy vieja o, simplemente, rallada. Así que para que nada de eso se note, ¿qué puede ser más económico que cambiar de manera radical su aspecto?

Otro argumento es que resulta mucho más sencillo (aparte de más barato) instalar un vinilo que casi cualquier otra cosa. Es casi como pegar una pegatina… pero a lo grande. Es importante tener cuidado a la hora de hacerlo, ya que los pequeños bultos de oxígeno pueden aparecer si no ponemos mucha atención. Y aún así si se producen tampoco tienen que quedarse ahí para siempre, que para eso existen recursos. Los principales son el hacer presión lentamente con un cuerpo plano y, en caso de que no surta efecto, pinchar el bulto con una aguja para que el relieve se pueda hundir. Si la aguja es muy fina, ni se va a ver el pinchazo ni el agujero resultante tiene por qué ampliarse.

Y el último y más importante motivo de que los vinilos estén en auge: son divertidos, son variados, son imaginativos, son… ¡como al usuario le dé la gana! Y no sólo porque haya un montón de modelos posibles hasta el punto de que ver el suyo propio repetido en otra cocina es muy difícil, sino que si nos lo proponemos puede ser imposible. Basta con que el diseño se lo haga uno mismo y lo traslade a la tienda para que ellos mismos le den forma. ¡Desde luego que por opciones no será!

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