Frigos de colores

Uno de los mejores y más efectivos recursos a la hora de dar a la cocina un buen golpazo de diseño es el instalar un frigo de colores. Pero reconozcamos una cosa: hacerse con uno que cumpla con determinados requisitos y se presente en cualquier gama de cualquier color es tarea harto complicada… por no ponernos derrotistas y empezar este post diciendo que es misión casi imposible de alcanzar. Pensad en cualquiera de las marcas que todos conocéis bien. Balay, Bosch, Zanussi, etc. Yo siempre las defiendo porque lo cortés no quita lo valiente y ofrecen calidad a precios competitivos, pero echad un vistazo a sus catálogos. Ejem… no se puede dudar de que existen frigos bonitos o sofisticados y por supuesto que los hay muy elegantes, pero ¿vosotros veis muchas tonalidades? Pues yo tampoco.

Eso sí, insisto. Sin ser tarea fácil, encontrar frigos de color tampoco es una empresa absolutamente imposible. Y una vez demos con ellos (marcas como Smeg son santo y seña en este sentido) podremos jugar un poco con la decoración de nuestra cocina. Veamos en esta entrada si podemos hacer algo al respecto (atención, spoiler: yo creo que sí).

 

En mi opinión el rojo puede hacer bonita hasta a una cocina fea

Ponle color a tu cocina

¿Podemos, entonces, hacer algo al respecto? Si os dijera que no estaría diciéndoos una mentira como la copa de un pino. O, mejor dicho, os estaría escamoteando un dato muy importante. ¡Por no decir que me estaría contradiciendo a mí misma de una forma despiadada! Y es que ya lo hemos visto por aquí alguna que otra vez: el culpable / ayudante de que podamos dar a nuestra cocina el toque que queramos es muchas veces el vinilo. Pinchad aquí si os apetece leer un poquito más al respecto. Otro spoiler: no se queda en colores la cosa, ya que nos podemos ir a los dibujos, las figuras geométricas, la imitación de los alicatados, las fotos (se estilan sobre todo las de comida, pero la variedad es tan extensa como podamos abarcar con la imaginación), las letras (véase palabras) y números ¡e incluso nuestros propios diseños!

Además, una de las ventajas de los vinilos es que son de quita y pon. Y no estoy exagerando para nada. Dado que son muy baratos y no especialmente difíciles de poner (pinchando aquí podréis encontrar un poco de info sobre el proceso de instalación de los mismos), una de las posibilidades es ir cambiando. Ya sabemos que hay personas que tienen que estar continuamente cambiando cosas en su casa porque esa actividad les relaja mucho. Cuando no son los marcos de las fotos cambian de sitio los muebles, y cuando no son los muebles vuelven a ordenar las estanterías… y así hasta el infinito. Pues si no queréis que os den mucho la barrila con los frigos, mejor que no tengan ni idea de los vinilos.

El toque rústico del verde

¿Con cuál te quedas?

Pero vamos a escaparnos un poco de los vinilos. Y centrémonos en los frigos de colores (de los que vienen con el color ya de serie, para que nos entendamos). O más bien, ¿de qué manera podemos jugar con el color de un frigo en el contexto de nuestra cocina? Vayamos por colores.

Frigorífico verde: es obvio que el verde resulta siempre un color que aporta la agradable sensación de estar en la naturaleza. Por ello va muy bien en las cocinas de tipo rústico. Si es un verde chillón o que tira a metálico o incluso a amarillo (de ninguno de ellos soy muy fan) puede quedar a tono con una cocina en la que se busque cierto estilo extravagante.

Relajante pero sofisticado: azul.

Frigorífico azul: en mi opinión es más bonito que el verde. Y también es más versátil, porque puede llegar a transmitir a partes iguales calma y cierto toque de sofisticación industrial. Hay cocinas en las que también se emplea para lograr un efecto rústico combinándolo con colores tenues. Pero donde sin duda es el rey es en la costa. Combinado con azul llegamos en un santiamén a la cocina marinera por excelencia.

Y llegamos al más usado, que es el color rojo. La apuesta es arriesgada, pero si sigue con coherencia en una línea estética fuerte, atrevida, moderna, pero a la vez con un no sé qué de toque clásico, puede ser el rey de la casa. Los tonos rojos (y en general los cálidos) de gamas apagadas van con todo y encima no cansan, como a la larga sí que puede pasar con el rojo pasión de toda la vida. Eso sí, el rojo fuerte bien combinado con blanco, negro y pequeños golpes de otros colores, puede hacer que tengamos la cocina más bonita del mundo. Ejem, ejem… no sé si se me notará mucho o no… pero soy muy fan de los frigoríficos rojos.

 

 

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