Extractores de humos de diseño

Los extractores de humos han hecho un curioso viaje a lo largo de su existencia. De ser un aparato que se solía tener lo más oculto que fuera posible se está pasando a convertirlo en protagonista absoluto de las cocinas. No exageremos: de algunas cocinas, no de todas. Pero la verdad es que hasta la más humilde de ellas puede ya tener una campana que sea bien bonita, funcional o, si el espacio no es mucho… desaparecida. Incluso puede semejar ser otra cosa, como una pantalla de plasma. Aunque eso sí, ¡todavía no existen las campanas en las que se pueda ver la tele!

Quién se lo iba a decir a los primeros humanos que abrieron un agujero en el techo de la choza para que salieran los humos que generaban al hacer fuego. En cierto modo, a ellos les debemos los extractores de los que disfrutamos hoy en día.

 

 Tipo de campanas de cocina

Si nos fijamos en el aspecto meramente técnico nos encontramos con dos tipos de campana, que son los que siguen.

Campana de succión: como su propio nombre indica, succionan los humos. Pero lo que ya no es tan obvio es que esos humos los expulsen al

Modelos sencillos pueden ser muy estéticos

exterior. Son por ello, las más higiénicas, ya que hacen desaparecer totalmente las sustancias que están atomizadas en el ambiente.

Campana de recirculación: también es llamada “de filtro de carbono”, por el material de que éste se compone. Tiene una ventaja, y es que es independiente del lugar de la casa en el que se coloque. Para colocarla, por lo tanto, no hay que hacer ninguna obra. Eso sí, si comparamos el resultado en cuanto a limpieza del aire con la campana de succión, sale perdiendo frente a la de succión. Ello se debe a que el aire que aspira es “reciclado” a través de ese filtro y una vez limpio, vuelto a poner en circulación. El problema es que ese aire limpio nunca será tan limpio como si fuera nuevo, que es el plus de calidad que ofrecen las campanas de succión.

Si superamos lo técnico para pasar a lo estético, podríamos hacer una división en varios grupos principales, que a su vez podrían subdividirse en otros grupos en función de sus formas.

Las campanas de isla tienen cabida, obviamente, sólo en cocinas muy grandes. Son, probablemente, los que dan lugar a diseños más fantasiosos, ya que al ser “de bulto redondo” se pueden contemplar por los cuatro lados.

Las llamadas decorativas reciben un apelativo que, en mi opinión, se podría aplicar a todas, ya que existen campanas de isla que son pura decoración. Pero también vemos modelos de las encastradas y de las telescópicas o retráctiles que pueden ser muy decorativos. La forma que generalmente más vemos en este tipo de extractores es la de pirámide truncada y el material más empleado, el acero inoxidable.

Hay también extractores integrados en la propia encimera, visible sólo cuando se usan, después de lo cual se vuelven a insertar en ésta. De momento no son muy demandados y cuando lo son, generalmente suelen ser instalados en islas. Dada su cercanía al propio origen de los humos, su efectividad es enorme.

Campana de pared retráctil o telescópica. Son las más indicadas (y las más compradas) para cocinas de dimensiones pequeñas. Se extraen de un mueble que generalmente es el armario alto de la  cocina, en contraposición a las decorativas, sobre las que no se coloca mueble alguno. Cada vez este tipo de aparatos son más finos gracias a los avances técnicos que permiten disminuir la tecnología interna, por lo que los últimos modelos quitan progresivamente menos espacio al armario.

Recordemos que hay que cambiar o limpiar los filtros

Campana integrada o grupo filtrante. No son muy vistas. De hecho aunque estén en la cocina… no se ven mucho que digamos. Y es que están “pegadas” a la zona inferior del mueble (que normalmente es un armario). A simple vista parece de fácil instalación, pero hay que tener en cuenta que necesita un conducto central que esté conectado con el techo, para la expulsión de los humos.

Por último, las extraplanas y las inclinables son muy parecidas, sólo que una está, pues eso, inclinada.

 

Mantenimiento preventivo

Este es uno de los electrodomésticos en cuyo mantenimiento hay que estar más pendiente. Pero no sólo en el mantenimiento, sino también en el uso. Por ejemplo, no debemos esperar a que se genere una humareda para encenderla, porque de hacerlo así, podemos estar obligando al motor a que trabaje por encima de sus posibilidades. Encendamos la campana nada más empecemos a calentar los recipientes.

Cuando limpiemos, que es algo que debemos hacer con cierta frecuencia, hagámoslo con un paño suave empapado en un jabón neutro. ¡Y mucho cuidado con las sustancias abrasivas o los estropajos que puedan rayar la superficie!

Y algo en lo que nos fijamos menos, pero que es absolutamente obligatorio en las campanas de recirculación, es cambiar los filtros de carbono al menos una vez al año. Los filtros de metal de las campanas de succión se pueden lavar en el mismo lavavajillas, habiendo quitado antes  los posibles grumos de grasa que se hayan podido incrustar.

No hay que llegar a esto para encender el extractor

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