¿Existen las minicocinas?

¿Que si existen las minicocinas? ¡Desde luego que existen! Lo que toca, cuando se tiene una de estas, es hacer de la necesidad virtud. Y una cocina muy pequeña, si se decora y se complementa con buen gusto y un sentido pragmático, se puede convertir en una estancia de la casa (¡o incluso en una parte más de otra estancia de la casa!) en la que nos encante estar y que disfrutemos empleand o.

¿Y por qué no integrar la cocina en el salón?

Aptas para la supervivencia de solteros

Los solteros son los más aficionados a este tipo de cocinas… y no siempre los solteros. Yo misma tuve una cocina así durante un año, cuando estuve de Erasmus en Roma. Vivíamos en el mismo apartamento tres personas y nunca hubo problemas de espacio con la cocina, que estaba incorporada al salón, formando parte de una de las paredes de éste. Como os podréis imaginar, la recuerdo con mucho cariño por un montón de cosas.

Pero esa cocina formaba, como digo, parte de la pared. Las hay todavía más… escuetas. Que son aquellas que aprovechan un recodo, y que quizá en dos metros cuadrados se solucionan el problema. Eso sí, lógicamente siempre faltará algo (que suele ser el lavavajillas y el horno, amén de la mesa para desayunar, a no ser que se emplee el pequeño hueco de la encimera).

Un modelo que a los solteros les fascina es el de la barra americana. Es práctico y muy elegante, y el espacio que haría las veces de barra se puede usar no sólo para cocinar y para comer, sino que debajo del mismo también puede tener utilidades. Es decir, bajo la encimera que constituye la barra propiamente dicha se pueden colocar tanto armaritos como pequeños electrodomésticos. Además, una vez que la cocina no se esté usando (o si se pretende cocinar fritos o algún tipo de plato que desprenda un olor intenso y queramos aislarla del resto del salón), la mayoría de las minicocinas de barra americana cuenta con una persiana que basta con echar.

Los electrodomésticos, siempre pequeños.

Espacios reducidos y funcionales

Por supuesto en este tipo de cocinas veremos pocos frigos side by side, pero sí que hay abundantes modelos (cada vez son más, de hecho) de electrodomésticos, casi de cada tipo, en versión reducida. En frigos tenemos los que apenas levantan 140 cm del suelo y que además incorporan un cajoncito a modo de congelador y en lavavajillas además de los de 45 cm de anchura están los compactos, diseñados para ser instalados sobre la encimera (los “normales” tendrían una anchura de 60 cm).

Y así con todo, además de los pequeños trucos. Por ejemplo, he visto una idea que me parece muy buena, como es meter las bolsas de plástico en cajas de tissues, de ese modo se compactan un montón y al tener el tamaño de una caja pequeña son muy fáciles de almacenar.

Por supuesto, aquí cada centímetro es un auténtico tesoro, por lo que conviene acudir a los muebles plegables, como la mesita de desayuno, que puede estar atornillada a la pared y ser desplegada para ese momento exacto haciendo que luego desaparezca. Otra opción es… todo lo contrario. En vez, como parecería lo lógico, de poner sillas plegables, está la opción de poner un banco a medida. ¿Por qué? Pues porque si es hueco en él se podrán almacenar muchas cosas.

Los extensibles son también muy apetecibles en este tipo de espacios, porque además pueden ser muy prácticos. A veces queda un pequeñísimo hueco entre la lavadora y la pared o entre el frigo y la pared… ¿por qué no ocuparlo con un armarito del tipo prismático en el que guardar todas las latas?

Y como hemos dicho por aquí otras veces… ¡tonos claros y buena iluminación! Así la sensación espacial será mucho mayor.

En una cocina tan estrecha todo tiene que ser plegable y desplegable.

En otro orden de cosas, existe un tipo de cocinas que vienen presentadas con la forma de un mueble desplegable, una especie de multiusos. No son las más funcionales, ya que se suelen tener más por capricho que por verdadera necesidad. De hecho sus precios son bastante elevados. Para muestra, la casa Meneghini, que es considerada casi como una marca de lujo. Depende del modelo tienen una u otra funcionalidad, pero lo más habitual es encontrar en estas minicocinas un fregadero, una nevera, una placa y varios cajones. Y por supuesto todo muy pequeño.

Como esto último suele ser para propietarios a los que no les falta un buen pasar (y que por lo tanto tienen buenas casa), se está poniendo de moda entre cierto sector, ya directamente rico, el tener una de estas minicocinas en la terraza (¡imaginaos ahora el tamaño de la terraza en cuestión!) para que cuando tienen invitados en verano puedan salir a ella y calentar, recalentar o dar los últimos toques a la comida sin tener que moverse apenas de la mesa.

Y ya de paso supongo que harán el postureo de rigor, selfies y tal. Porque, en fin, no os ofendáis si estáis entre ellos… ¿pero no os resulta un poco esnob?

 

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