El electrodoméstico más imprescindible

Aquí tenemos al chiquitín de la familia, el microondas. Pequeño pero matón, se ha convertido en algo tan básico para nosotros como el móvil. De hecho ya hay casas en las que no existe horno convencional, pero sí microondas. Así como hay quien tiene un móvil pero no teléfono fijo. Son una

A más programas, más posibilidades

minoría, sí, pero ya no se ven como algo raro. Y es que en un momento en que las casas son más pequeñas pero a la vez existen más electrodomésticos hay que sacar huecos de donde se pueda. En el mismo sentido, en un tiempo en que lo hacemos todo a toda velocidad… hay que sacar minutos de donde se pueda.

La verdad es que el microondas ha llegado en el momento adecuado. Bueno… mejor dicho… este momento concreto ha derivado en el microondas. De hecho no es tan nuevo, ya que como concepto nació y fue lanzado al mercado en los años cuarenta, pero ha sufrido un largo recorrido hasta llegar al punto en el que está a día de hoy. Pero esto es otra historia, de momento vayamos a la parte más práctica del asunto.

 

Un programa para cada alimento

De entrada, permitidme desmentir un par de cosas. La primera es que utilizar el microondas es malo para la salud. No es verdad, y eso es algo que afirma la OMS (Organización Mundial de la Salud). Eso sí, hay que tener cuidado con algunas cosas, como por ejemplo con el hecho de

¡También pan!

calentar vasos y platos de plástico, o biberones (sí, ya sé que los tupper son muy socorridos, pero… pero calentarlos en el micro mejor no).

El segundo desmentido que creo que tenemos que empezar a interiorizar es respecto a los resultados finales del micro. Y es que existe la mentira un millón de veces repetida de que con los microondas los platos no salen sabrosos y que pierden propiedades. Eso, además de incierto es, básicamente, muy injusto. Porque ya hace mucho tiempo que los microondas presentan muchos programas con los que se pueden conseguir acabados culinarios verdaderamente buenos. Pero bueno, el que una de las principales características de este aparato sea que cocine más deprisa que el horno ha calado en el imaginario como uno de los motivos por los que es peor que un horno convencional. Tampoco quiero exagerar: un horno cocina mejor, sí. Pero con un micro podemos tener excelentes resultados, más allá de calentar y de descongelar.

Cabe la opción, una de las más extendidas, del grill. Con el grill se puede congelar y calentar, claro, pero también se pueden mezclar las dos funciones de descongelado y grill. Esta función encarece el modelo, por supuesto (hay varios de doscientos euros), pero se obtiene un aparato capaz de acometer varios tipos de cocción, como el dorado y el asado. El toque que le da el grill a los platos es, entre otras cosas, muy estético.

Uno de los últimos conceptos en la cocción, es más, de los últimos conceptos en la cocina, es el combinado de microondas con horno convencional. Es sensiblemente más caro que el anterior, pero al incremento de velocidad del micro se le suma el hecho de cocinar con aire caliente y no con ondas. Y, pese a todo lo que he dicho en defensa de los microondas, el aire caliente siempre será mejor a la hora de cocinar.

Es interesante, más allá de los programas, que el micro disponga de complementos como los sensores de cocción, que avisan de cuándo el alimento en cuestión está en su punto, o la memoria, que “almacena” los tiempos y potencias de nuestros alimentos y comidas preferidos.

Hay que desmentirlo: en el microondas se pueden hacer platos deliciosos

Limpieza para aumentar la vida útil

Esta es una máxima general de los electrodomésticos y… en general de la vida: cuanto más cuidemos las cosas, más tiempo nos durarán, y en mejores condiciones.

Una de las mejores formas de cuidarlas es tenerlas lo más limpias posible y en este caso, tratándose de un aparato tan reducido, no es particularmente difícil. Una forma fácil, rápida y aromática de limpiar un micro es meter un plato sopero con agua en el que haya dos medios limones. Basta con poner el plato durante cinco minutos a máxima potencia. Se produciría una especie de pirólisis que ablandaría los restos, que después sólo tendríamos que retirar con una bayeta húmeda.

Otro aspecto a tener en cuenta para la limpieza es el plato, que basta lavar a mano o meter en el lavavajillas. De todas formas y como para estas cosas todo tiene su truquillo de la abuela, si compartís los vuestros, ¡serán muy bienvenidos!

¿Pirólisis con limón? Pues sí, y muy efectiva.

 

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