Diseños retro para la cocina

¡Ay, los diseños retro! Nos gustan porque nos parecen diseños entrañables, porque nos permiten viajar en el tiempo, porque nos parecen cálidos y nos hacen soñar. ¿Podríamos asegurar eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor? Pues igual es demasiado asegurar, ¿no? Pero lo que está claro es que cualquier tiempo pasado, si se trata de decorar una cocina, puede quedar de maravilla. Eso sí, cuando hablamos de cualquier tiempo pasado nos estamos refiriendo solamente a soluciones decorativas, ojo. La tecnología la queremos lo más posible en el siglo XXI que nos podamos permitir (cosa que, por cierto, no es muy difícil hoy en día). Vintage por fuera, pero muy moderno por dentro, ¡que conste en acta!

 

Lo vintage es moderno

Es que de hecho es tendencia a más no poder. Por ello las marcas de electrodomésticos se apuntan a la moda hasta el hecho de que hay especialistas en este tipo de estéticas. Pero sin perder una partícula de su calidad, como ya hemos dicho varias veces respecto al fabricante Smeg, de finísimos modelos que a varios grados de “historicismo” diferentes suma una calidad de alta gama. Pero también hay marcas que están despuntando en este terreno, como Becken, también especialista en aparatos de diseño antiguo con funciones algo más reducidas que Smeg, pero por ello mismo más aptas para todos los bolsillos. Amica, Vintage o Big Chill son fabricantes que también jugarían en esa liga. Más gama media, un poquitín menos de prestaciones en nuestra cocina pero duración y calidad fuera de duda… y más vintage para todo el mundo.

Las imágenes de las cocinas antiguas coinciden en una cosa: son amplias.

Un estilo que no sale barato

Alacena antigua

Alacena antigua

Partamos de la base de que casi todas las fotos que vemos con un estilo vintage, las más chulas… ¡sorpresa! Nos muestran unas cocinas de unos tamaños gigantescos. Bueno, y en cierto modo es realista. No lo será para los bolsillos actuales, de acuerdo, pero es que tampoco es falso que las cocinas de antaño eran mucho más grandes que los piñones en que nos tenemos que mover a día de hoy. Eran espacios muy amplios en los que en la mayoría de las casas la familia estaba reunida no sólo a la hora de comer, sino para la mayoría de eventos de la vida. Y es una cosa de lo más lógica. Pensemos en que antes era mucho más difícil calentar las casas, que solían ser lugares fríos salvo en los lugares en los que había fuego. Es decir… en las cocinas.

Y de hecho, ¿qué significa eso de vintage? Porque este es un concepto muy amplio que obviamente no podemos reducir a un solo período del pasado. Podemos estar hablando de los años veinte o de los ochenta, aunque casi podría asegurar que la mayoría de las veces hay una asociación de ideas entre la decoración vintage y los años cincuenta.

Incluso a veces cuando se invoca este concepto, lo único que se está haciendo es moverse algunos kilómetros. Quiero decir, que yo he estado en cocinas de las que sus propietarios decían que eran vintage y que me hacían pensar en la cocina del pueblo de mi abuelo. Porque muy a menudo se confunde lo antiguo con lo rústico… y está muy bien. Al fin y al cabo si una característica define a lo vintage es, en mi opinión, una cierta sensación de anarquía. Un ligero desorden ordenado… y mezcla, mucha mezcla de conceptos. Lo que mal llevado puede ser obviamente un desastre. Pero que si se es capaz de hacerlo con tino puede convertirse en un logro de una gran elegancia.

Y qué curioso, si es que nosotros mismos no somos unos manitas y tenemos cierta habilidad para las manualidades de restauración y en general para el reciclado de objetos antiguos, mejor no meternos en camisas de once varas. Este tipo de decoración no sale barata y “casualmente” cuando entramos en alguna tienda de decoración que tiene cosas antiguas o directamente en algún anticuario, lo que nos suele gustar no es precisamente lo más barato. ¡Qué cosas!

Una sutil mezcla de materiales (y entre ellos madera y/o ladrillos) puede dar un resultado... ligeramente vintage.

Una sutil mezcla de materiales (y entre ellos madera y/o ladrillos) puede dar un resultado… ligeramente vintage.

Uno de los trucos que mejor funcionan, insisto, es la mezcla. Una buena mezcla de conceptos puede quedar de maravilla si sabe hacerse bien. Por ejemplo, una pared de ladrillo cara vista combinada con electrodomésticos de tipo colonial, macetas antiguas y baldas antiguas decapadas puede quedar sensacional. Pero es uno de esos misterios. Seguro que si nos gastamos más en el ladrillo, en los electrodomésticos y en todos esos complementos (que no son más que un mero ejemplo como se podrían poner millones) el conjunto es un vintage más creíble y confortable.

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