Decora tu cocina, decora tu hogar

Está claro que las campanas de extracción de gases y humos son desde hace tiempo y por derecho propio algo más que un electrodoméstico en la cocina.

Y es que se han convertido en los últimos años en una herramienta que casi podríamos llamar indispensable para la decoración. O quizá esta afirmación sea un tanto exagerada, ya que también ahora existen, como antes, las campanas que pueden desaparecer a la vista. Sólo que ahora lo hacen con mucho más estilo. Además de que son más fáciles de limpiar y menos ruidosas.

 

Campanas para todos los gustos

Y este es uno de los principales argumentos que tenemos a favor si nos queremos poner a decorar nuestra cocina con plena libertad, el que no tenemos que plegarla al dictado de la cocina, sino que podemos encontrar una campana que combine sin estridencias con cualquier tipo de cocina.

Por poner un ejemplo sencillo de los que hasta hace poco era casi imposible de ver, ahora no es nada difícil adaptar la necesidad de extraer humos a, por ejemplo, una cocina rústica o a una cocina de estilo vintage. Porque ya existe la posibilidad (aunque bien es cierto que no es la posibilidad más barata del mundo) de encontrar una campana en madera o en cobre envejecido.

No es ninguna tontería. Hace unos años había que renunciar a que la suma de una y otra cosa quedara bien o, simplemente, había que ocultar el aparato. Ahora puede contribuir a la estética de la cocina como cualquier otro complemento estético.

Un elemento estético más

Pero supongamos que buscamos unas funciones muy concretas que sólo existen en un modelo, y el modelo de campana de queremos no lo fabrican en el material que combina con la idea de cocina que tenemos en mente. Pues bien, esto cada vez es menos un problema, ya que también existe la posibilidad de encajarlo dentro de un armazón. Suena un tanto extraño, pero no lo es. O por lo menos no lo es en los últimos tiempos, en los que las tiendas especializadas en la decoración de las cocinas han aumentado sensiblemente su oferta. Y la de cubrir la campana de un material dado es una demanda que cada vez se hace con más frecuencia.

En este tipo de decoraciones, vintage pero sobre todo rústicas, siempre queda bien una balda, que en una campana se puede integrar a modo de repisita. De esa manera se puede resaltar el aparato mediante la personalización. Podemos poner fotos, dibujos de niños, etc., o elementos de cocina. Pero ello es mejor que lo instale un especialista. De lo contrario y si no se tiene mucha idea, podría perjudicarse el mecanismo.

Otra forma de decorar con la campana es proyectándola desde más allá de la campana. Dicho así suena un poco esotérico, pero nada más lejos de la realidad y más de moda en la actualidad. Me refiero a las luces LEDs, tan empleadas hoy en día y que cada vez encontramos más en este tipo de electrodomésticos. Y además de que sus luces puedan ser de una u otra manera, también desde el mismo techo, pared o muebles circundantes, se pueden emplear para hacer que la campana resalte.

Hay personas que buscan, precisamente, mostrar la campana en toda su esencia. Es decir, presentarla sin ambages como una máquina para cuyo funcionamiento son necesarios diversos componentes y mecanismos. Sería, un poco, como una adaptación de lo que se puede ver en el famoso Centro Pompidou de París. La llamada arquitectura industrialista busca precisamente eso, “desnudar” al aparato (en  este caso un edificio) y dejar a la vista sus elementos funcionales. En el caso de las campanas extractoras, esta idea se suele llevar a la práctica dejando al descubierto el tubo de extracción.

Eso sí, para ello es conveniente que la cocina sea de unas dimensiones considerables. Porque dejar el tubo a la vista implica el no poder poner, en las inmediaciones, armaritos de los que son imprescindibles en cualquier cocina que no sea enorme.

Fácil de lavar. Un requisito imprescindible

Modelos con gran estilo… pero de buen funcionamiento

De entrada debemos tener claro si queremos una campana de extracción de gases o de succión. No es lo mismo que los eche fuera de la cocina a que limpie el aire. Pero claro, ello pasa por unos condicionantes técnicos que el instalador debe forzosamente tener en cuenta.

Además, muy a tener en cuenta es el sonido. Cada vez se afinan más los modelos en este sentido. Pero de momento vaya por delante que, por encima de los 60 decibelios, el ruido ya empieza a ser bastante molesto.

Y superimportante, porque este aparato está destinado a recoger restos y más restos: que sea fácil de limpiar y, lo que es mejor, que se ensucie poco. Para ello, lo mejor, el acero inoxidable. Nada como ese material para asegurarnos una cocina bien higiénica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies