Cocinas con espacios reducidos

Este es uno de los grandes “hits” de la decoración: ¿cómo aprovechar los espacios pequeños? Este problema no existía hace algunos años, o existía en mucha menor medida, ya que las casas tenían unas dimensiones mucho más espaciosas. Si a ello le sumamos el hecho de que las familias tenían menos artilugios y, en definitiva, elementos que ocupan mucho sitio en una cocina, tenemos dos factores que hace que este tipo de “recordatorios” sean muy necesarios hoy en día.

Algunos de los aspectos que encontraréis aquí seguro que ya los habréis leído, si es que directamente no los tenéis implementados en vuestras casas… pero igual alguno cae con este post en la cuenta de algo que no sabía. ¡Ójala! Y por supuesto, tooooodo lo que se os ocurra, será muy bien recibido si lo queréis comentar aquí. ¡Tal vez si aquí se reúnen un buen número de ideas nuevas termino teniendo material para un futuro post!

 

El arte de encajar todo

Como decimos, un montón de aparatos, que tienen que ser introducidos en poco espacio. Aquí hace falta magia… o arte. El arte de encajarlo todo.

Lo que más espacio ocupa no lo hace tanto por su tamaño, sino por su cantidad: me refiero a los cubiertos, platos, vasos… enseres en realidad pequeños pero muy diferenciados, por lo que tienen un montón de formas que pueden variar muchísimo.  Y una de las principales

Una cocina pequeña, si cuenta con abundantes cajoneras y armaritos, es muy aprovechable incluso estando desordenada

dificultades del almacenaje, no lo olvidemos, es la disparidad de formas. De ahí que uno de los primeros aspectos a tener en cuenta sea el de tener cajoneras con pequeñas separaciones según lo que se vaya a almacenar. Esos finos paneles dentro de los cajones pueden no sólo ayudar a ahorrar un montón de espacio, sino de tiempo (¡el otro gran valor en la vida moderna!) Encontrar las cosas a la primera nos evita perder minutos… y acumular momentos de tensión.

Esas mismas cajoneras pueden presentarse en muebles móviles, a modo de mesillas. Lo cual da al usuario un respiro si la cocina es muy pequeña… ya que incluso puede tener el mueble en otra estancia y llevarlo a ésta en el momento en que haya que cocinar o poner la mesa. Suena un poco incómodo, pero como siempre, muchas veces se trata de hacerse con la costumbre. Al fin y al cabo, en muchas casas ya se hace algo parecido sólo que con otro tipo de material: el menaje.

Es cierto que se usa menos y que se suele manipular con mucha menos frecuencia el mantel bonito o las servilletas de tela, o el hule… pero es algo que tenemos muy interiorizado en muchas casas. ¿Por qué no hacer lo mismo con cierto tipo de útiles?

 

Aprovechando cada cm

Es de… ejem… cajón, que hay que aprovechar cada centímetro de la cocina. Y la pared puede ser, en ese sentido, un estupendo aliado. ¿Por qué no? Mientras no nos molesten a la hora de cocinar y manipular los alimentos, una buena balda o una varilla de la que colgar cosas tales como tijeras, pinzas o abridores, puede ser un fantástico modo de descargar espacio de otros sitios. Por no decir que, si se pone con cierta gracia, puede llegar a quedar hasta decorativo. ¿Por qué no? Basta con prestar atención a los pequeños detalles. Y con no tener una utilería demasiado fea, claro.

Sí tengo que hacer un matiz respecto a las baldas. Si es posible, en mi opinión siempre son mejores los armaritos. Porque todo lo que hay en el interior de un armarito, por fuerza va a coger menos polvo y menos suciedad del ambiente que si estuviera al descubierto, sobre una balda. Por no hablar del hecho de que el riesgo de que platos, fuentes, vasos, etc., se terminen cayendo por uno de los lados. ¿La parte positiva? Parece obvio y desde luego que no es baladí para una cocina pequeña: las baldas dan una sensación aérea que indudablemente otorga una mayor amplitud visual a la cocina. Eso sí, si se nos empiezan a amontonar los cacharros, pues esa sensación aérea puede terminar dando paso a una sensación de agobio.

Yendo al mayor aprovechamiento que se puede hacer de una cocina, centrémonos en el mayor de los muebles: la propia cocina.  Y es que lo normal es que esté rodeada de paredes.

¿Y si nos las evitáramos?

Absorben un enorme espacio en la casa si es que ésta no es muy grande, pero se puede llegar a un “acuerdo amistoso” entre ambas partes: la cocina y el propio resto de la casa. Con una cocina americana, o integrada, se puede generar una relación de simbiosis muy interesante. Si es que queda integrada en el salón, ambos aparentan ser más amplios de lo que en verdad son. Y en el momento en que no interese (porque se está cocinando y no se quiere impregnar el resto de la casa de olores, o porque ya hemos acabado de cenar y no nos apetece poner el lavavajillas… ¡pero tampoco ver un montón de cacharros reclamando nuestra atención!) echamos la persiana y nos olvidamos. Mañana será otro día.

El de la cocina americana es un concepto que en España tenemos mucho menos trabajado que en EEUU donde, en cambio, no va necesariamente asociado a la idea de cocina pequeña. Seguro que tenéis presentes un montón de pelis y series en las que hay un enorme salón y en la que la cocina podría perfectamente ser una estancia al margen… y sin embargo están fusionados. Y felizmente fusionados, por cierto. Además, si la mayor pega, y es comprensible que se plantee, es la de los humos, afortunadamente cada vez tiene menos sentido, porque las campanas extractoras que aparecen año a año son cada vez más potentes y menos ruidosas. Por lo que este sería un peligro mucho menor.

A todo ello habría que añadir, para hacer que cada centímetro sea nuestro, que existen pequeños truquillos a tener en cuenta, como las sillas y mesas plegables, las puertas correderas que se ocultan en la misma pared, las superficies brillantes, pues multiplican la sensación especial, o los cajones y armaritos sin tiradores, para ahorrar en sensación visual y… en golpes en la rodilla.

Y por último, lo más importante aunque todos lo sepamos ya: cuanta más luz natural se pueda tener, mejor (de no ser factible por la propia disposición de la cocina dentro de la casa, hay que tener en cuenta que actualmente las luces LED hacen maravillas, además de consumir mucho menos) y si se emplea el color blanco o los tonos muy, muy claros, seguro que lograremos que nuestra cocina parezca mucho mayor de lo que en realidad es.

 

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