Una plancha para tiendas

Hoy vamos a hablar de un tipo de planchas que, al ritmo que va la cosa, parece que tardarán un poco en llegar a las casas. Por ahora las podemos ver en tintorerías y establecimientos profesionales. Pero el caso es que no es en absoluto una mala idea tener en casa uno de estos modelos. Conozcamos algunas de las ventajas que tiene este singular electrodoméstico. De entre las cuales una de las más importantes, ya avisamos, es que se plancha con muy poco esfuerzo.

 

Prendas planchadas con el mínimo esfuerzo

Hay quien encuentra cierto relax planchando. Yo no.

Hay personas a las que gusta planchar. Personas que encuentran un cierto relax, a las que incluso les da tiempo para pensar en algún tema pendiente o planear alguna cosa. Pero son mayoría las que encuentran que planchar es un peñazo de enormes dimensiones. Abrir la plancha, ir poco a poco cambiando las prendas de sitio para llegar a todas las esquinas de la ropa, pasar una y otra vez la plancha a veces en posturas no muy cómodas… en fin, que mientras escribo esto me voy dando cuenta de que yo me encuentro entre los vaguetes del segundo grupo.

Pues para ellos (ejem… para nosotros) la ventaja de este tipo de planchado consiste en que apenas hay que planchar, sino más bien simplemente colgar. Tender la ropa en una percha para que reciba un golpazo de vapor disparado desde el aparato.

El principio por el que esta técnica funciona más que correctamente es la buena penetración que el vapor hace en las fibras de la ropa, y uno de los principales motivos por el que algunos usuarios particulares ya se han hecho con una plancha vertical está en las cortinas. Atención: con la plancha vertical nos podemos ahorrar el viajecito (y correspondiente desembolso) a la tintorería. Si se trata sólo de meterles un planchazo, no es necesario ni siquiera descolgarlas, basta con acercarles la plancha. Y si es que las llevábamos al tinte no tanto por lavarlas sino sólo por plancharlas, se pueden lavar en casa y planchar también en casa una vez colgadas.

La plancha vertical es, entre otras cosas, cómoda

También es un buen invento para arrugas más o menos superficiales, como la de aquellas prendas que llevan demasiado tiempo en el armario y a las que conviene dar un pequeño planchazo antes de ponérnoslas. Sí que es cierto que tienen una pega y no es menor, y es que hay ciertas arrugas algo recalcitrantes que con este tipo de planchas no se van. Para ellas siempre será mejor la plancha de toda la vida, por lo que no debemos renunciar a tener una plancha convencional o un centro de planchado. O estar dispuestos a que para las arrugas rebeldes podamos necesitar un viaje al tinte.

Otro aspecto muy práctico de este tipo de aparatos es que pueden ser fácilmente recogidos. De hecho ocupan menos que una plancha o un centro de planchado, ya que con ellos hay que resignarse a tener una plancha que ocupa un espacio bastante grande, mientras que la plancha vertical consiste en una pequeña base que es a la vez el depósito y parte de la máquina en que va el enchufe. Lo adecuado, y muchas la tienen, son las ruedas con las que se facilita el desplazamiento. En todo caso a esta base se le suelen sumar la percha, la plancha propiamente dicha, un cepillo, varilla telescópica y pinzas para pantalones. Muchos modelos añaden, también, guantes.

Por último, el precio es uno de los grandes argumentos y es que por no mucho más de cien euros nos encontramos con modelos por encima de los 1800W y una autonomía de 45 minutos, lo cual nos da una comodidad y unos resultados bastante considerables.

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