Comprar una plancha. ¿Qué tener en cuenta?

Mmmm… la verdad es que últimamente me lo estoy poniendo un poco difícil a mí mismo. Porque la verdad, para un blog que versa sobre el estilo en la cocina hablar de centros de planchado no es un caramelo, sinceramente. Así que entendamos esta entrada como una de las que forman parte del “ala” de las entradas más prácticas. Y bueno, quizá encontramos alguna idea que no desentone demasiado con la estética, ¿no?

 

Rentabilidad de un centro de planchado

Aquí encontramos el primer escollo, y no tiene nada que ver con lo bonito o lo feo, sino con… ¿qué es cada cosa? Es algo que creo que no todo el mundo tiene muy claro, así que vamos a dar unas pinceladas muy básicas para que podamos distinguirlos y, ya de paso, saber si en nuestra casa nos conviene

Centro de planchado (depósito al fondo)

más tener uno u otro.

De entrada y así como en otros electrodomésticos las cosas están mucho más claras, aquí no es tanto así. ¿Por qué? Pues porque a nivel de resultados, podemos decir que plancha y centro de planchado quedan casi en tablas.

La diferencia verdaderamente importante entre uno y otro está en la cantidad de ropa que tengamos para planchar. Si el centro de planchado fuera un vehículo diríamos que tiene más autonomía. En otras palabras, que nuestro centro necesita que repostemos muchas menos veces. Es decir, que esa autonomía la localizamos en el agua. El centro de planchado supera a la plancha en depósito ya que ésta lo tiene en el mismo cuerpo, mientras que aquél la tiene almacenada en un contenedor independiente. Esto significa, siguiendo con el centro, que no lo tenemos que mover con la mano, lo que redunda a su vez en una mayor libertad de movimientos: tenemos más agua (por lo tanto no tenemos que recargar), pero la plancha en sí nos pesa mucho menos (no contiene agua).

Así que de alguna forma, en términos absolutos podemos decir que el centro de planchado es ligeramente más rentable que una plancha convencional, ya que nos ahorra un peso y unas operaciones (las de llenado) que suponen la posibilidad de ir más rápido.

Ahora bien, la plancha es más indicada para determinados usuarios. Especialmente para aquellos en los que se dan dos circunstancias: que son pocos en casa y que viven en una casa muy grande. El motivo parece obvio, y es que el centro de planchado es un aparato diseñado para planchar con las menos interrupciones posibles las mayores cantidades de ropa. Por ello, si sólo va a haber uno o dos usuarios, disponer de una plancha

Plancha clásica

puede ser más que suficiente. Además, como decíamos un centro es necesariamente más grande, ya que su depósito ocupa mucho más volumen. Por ello tenemos que tener en cuenta que a la hora de guardarlo convendrá disponer de un espacio bien amplio. Otro aspecto a considerar es la dificultad de movimientos del centro de planchado. Ya que no sólo su tamaño, sino su peso es más que considerable. Por ello, no parece lo más indicado para una persona muy mayor o de movilidad reducida.

 

Limpieza para el mantenimiento

Uno de los criterios más importantes a la hora de comprar una plancha o un centro de planchado lo encontramos en los materiales. El más habitual y adecuado es probablemente el acero inoxidable, que no en vano es de hecho el material de las planchas de la mayoría las tintorerías profesionales. No obstante el acero inoxidable, per se, no es la panacea. El resultado último depende por completo del tratamiento que haya recibido el acero. Es de todas las posibilidades el acero esmaltado el que mejor resultado da y ya no sólo por que el producto de su trabajo es muy bueno ya que el deslizado es impecable, sino porque la resistencia a rayarse es mayor que en cualquier otro.

Respecto al agua que empleemos, de ello depende la duración de nuestro aparato y también nuestra comodidad, puesto que el tener que estar continuamente pendiente de comprar agua destilada es un engorro. La buena noticia es que casi todas las planchas y centros de planchado funcionan mejor que bien con agua del grifo. La mala (sin exagerar, que tampoco es para tanto) es que tendremos que preguntar en la tienda si la que queremos comprar pertenece a esta afortunada mayoría.

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