Neveras retro en el siglo XXI

Neveras retro en el siglo XXI. ¿Qué hay más bonito que la propia contradicción? De todas formas, nos entendemos mejor que mejor. De hecho es posible qu

Estos aparatos presentan a menudo colores muy llamativos

e hasta vosotros dispongáis de una nevera de estilo retro en vuestra cocina. O, aunque pienses que eso es absolutamente imposible, vete tú a saber si parte de esta tendencia de vuelta a lo antiguo no ha influido en alguna característica del diseño que hay en más de uno de tus electrodomésticos.

 

Frigoríficos de foto… y mucho más

¿Y qué es lo que suele definir a esa foto? Pues unas neveras no particularmente grandes y sobre todo no particularmente altas. De líneas redondeadas y un tanto achatadas, y de colores muy variados. Éstos van desde lo chocante hasta lo más suave, pasando por los neutros. Mi opinión (aunque ya sabemos que las opiniones… en fin, que cada uno tiene una) es que puestos a meter en la cocina un aparato con

una estética tan determinada y que tan llamativa resulta, hacerlo con un color apagado viene a ser un poco paradójico, ¿no? Quiero decir, que si queremos instalar una máquina en la que obviamente se va a fijar mucho la gente, ¡hagámoslo a tope!

Y lo mismo vale, siempre en mi opinión, para el resto de electrodomésticos y de complementos. Que por cierto, a estas alturas no sé si han dejado un solo sector del mercado sin “customizar”. Porque a poco que os pongáis a hacer una búsqueda veréis que hay de todo. Desde neveras, como estamos diciendo, hasta hervidores de agua, desde robots de cocina a hornos o desde cocinas de gas a batidoras de vaso. Y menos mal. Porque es cierto que cuando esta moda empezó, al no existir catálogo con modelos tipo vintage de cada electrodoméstico, las posibilidades eran más reducidas y era más difícil tener una cocina retro al 100%. En fin, si tienes un lavavajillas muy años ’50 pero el resto es del siglo XXI, no es que el conjunto vaya a quedar mal matemáticamente, pero la verdad es que había muchas probabilidades de que ese lavavajillas en cuestión quedase como un detalle un poco aislado. ¿No os parece?

Esta amplia variedad de la que estamos hablando se extiende también fuera de la cocina. Como por ejemplo ciertos complementos (que para ser sincera dudo que hubiera en los hogares de los 50’ y los 60‘, pero en fin…) que ya se han hecho míticos, como los surtidores de gasolina retro, los teléfonos o las máquinas de hot dog, entre otros. Por supuesto todo ello dotado de un inconfundible sabor americano y aquí nos encontramos con una pequeña contradicción (otra más), si nos vamos a los fabricantes más importantes del sector: al menos en España, la marca que nos trae ese sabor americano es… de Italia.

Estilo americano… made in Italy

Y es que el principal, el que destaca entre todos ellos es la marca italiana Smeg, que tiene además otras líneas, como la luminosa Portofino o la línea Clásica (que pese a su nombre tiene una estética muy contemporánea y funcional), pero de la que la principal y más señera es la 50’s Retro Style. Tiene otra línea, la Colonial y la Victoria, con un aroma que también nos retrotrae varias décadas en el pasado. Y así como la segunda tiene varios puntos en común con la mencionada 50’s Retro Style, la Colonial se iría más a principios de siglo XX, con un discurso que incita a una cierta relajación y que tiene en el óvalo a uno de sus motivos más característicos. Y como es lógico hacen bandera del hecho de ser italianos. ¡Aunque sea para vender electrodomésticos con estética americana!

 

Frigos y no sólo frigos

Bonitos y eficientes

Lo bueno de estas cosas es que ahora nos llama la atención lo que hace cincuenta o sesenta años era lo más usual del mundo. Tengo la sensación de que nuestros abuelos se reirían de nosotros en vista de que ahora vuelven a ponerse a la venta modelos totalmente iguales a los que en su época poblaban sus cocinas. Como cuando ven que en las tiendas de ropa más modernas se venden los vaqueros con las rodilleras ya rotas (bueno, yo reconozco que eso a mí también me parece un poco absurdo). El matiz lo encontramos al preguntarnos una pequeña cosa sin importancia: ¿de verdad estos frigos son totalmente iguales a los de entonces?

Y la respuesta es que no, que de ninguna manera. Evidentemente en el aspecto externo se busca el aspecto antiguo, y tanto es lo que se consigue que casi parece que estamos hablando de réplicas. Pero si nos fijamos en las prestaciones, los mecanismos y en general los funcionamientos internos de estos aparatos veremos que el salto evolutivo ha tenido en efecto un enorme peso en el producto final que ahora podemos disfrutar en nuestras casas.

 

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