El blanco manda esta temporada

El blanco viene y va en las cocinas, según la moda. Pero la verdad es que nunca termina de desaparecer del todo. Al fin y al cabo, lo que no puede dejar de estar en boga es la limpieza, la sensación de higiene, el espacio y la luz. ¿No?

Y durante unos años, no es que el blanco desapareciera, pero sí es cierto que estuvo algo menos presente. Ahora, en este movimiento tan de Guadiana, está de vuelta. Porque además sirve para reforzar una tendencia que, en esto sí que sí, hace unos años no estaba de moda. Me refiero a algo tan contemporáneo como lo es la estética minimalista. Y, en todo caso, en el blanco se pueden apoyar también casi todas las otras estéticas. Eso sí, si lo que te va es el gótico… pues quizá los electrodomésticos blancos habrá que dejarlos para otro momento.

 

Electrodomésticos con estilo

Está claro que si nos fijamos en los electrodomésticos veremos que los fabricantes se suman a la tendencia (como no podía ser de otra manera). Y vuelvo a decir: nunca desaparecieron los electrodomésticos del todo blancos, sólo que si antes también los había en colores un poco, ejem, tristones, tipo verde apagado, beige o mostaza, todos esos han sido sustituidos por el blanco. Y también, por cierto, por el infalible (en todos los sentidos, porque mira que es funcional y chulo) acero inoxidable.

¿Demasiado blanco tal vez?

De hecho, una de las propuestas que más a menudo nos encontramos es la del mismo modelo en ambos colores-materiales.

Pero por fortuna lo que antes podía ser interpretado como un aparato más o menos “soso” se ha convertido hoy en día en un argumento a favor de una decoración mucho más estilosa. De un diseño que encandila.

 

Un diseño que encandila

Porque efectivamente encandila, pero no sólo eso. El blanco tiene también que servir a los propósitos de funcionalidad de los que van a convivir con él. Veamos, pues, cómo puede (cómo podemos) “trabajar” en esa dirección.

De entrada, tenemos que entender que el blanco es una herramienta que, aunque parezca que en principio sirve para homogeneizar, y eso es algo que no se puede desmentir, también puede dar lugar o apoyar diferentes discursos estéticos. Quiero decir, que con el blanco se puede buscar un resultado minimalista, pero también se puede buscar un tono más rústico o, algo que está muy de moda en los últimos tiempos, una estética tirando a lo nórdico.

O, sin más, con el blanco se pueden combinar todos los colores, raro es el que queda mal (por no decir que todos quedan bien, que no me parece ninguna mentira). Por lo que pese a su obvia neutralidad, puede ser un instrumento de apoyo a una “causa” totalmente multicolor.

Blanco, mejor, mezclado con otros colores o materiales

El acabado del blanco tiene mucho que ver en el resultado final. Por ejemplo, ¿a que no nos imaginamos una cocina vintage con muebles lacados en blanco? Pues no, porque a cada cual lo suyo. El lacado sirve para dar un aspecto más moderno, mientras que si lo que queremos es un ambiente tirando a lo antiguo, será mejor optar por los muebles en decapado o incluso por la mezcla de esos muebles con otros materiales como el vidrio. Un bonito decapado con un pequeño y estudiado “maltrato” puede servirnos a las mil maravillas si lo que queremos es tener una cocina más en la línea de lo rústico.

Es bueno, siempre lo digo en este Blog, que exista algo, aunque sea un pequeño matiz, que rompa la uniformidad. De no ser así, lo que en un principio puede ser una muy buena idea termina por convertirse en una cosa bastante aburrida. Y para ello se puede recurrir a múltiples estrategias, sin ser ninguna de ellas muy difícil de llevar a la práctica. Por ejemplo, se puede tirar de vinilos, de pintura (aunque los primeros son más reversibles y ofrecen más posibilidades de diseño), de electrodomésticos de algún color en particular o, una opción muy utilizada, de diversos materiales, como los metales, el cristal o el ladrillo descubierto.

Lo que está claro es que si, además de que la cocina sea blanca puede estar bien iluminada (la iluminación natural ya es lo más de lo más) la sensación de amplitud será mucho mayor. Sensación que se acrecienta si además de que la superficie sea blanca, tiene un punto de brillo, ya que de ese modo se refleja y multiplica el espacio. Lo que ya hemos visto, ojo, ¡que no sirve para todas las posibilidades que nos ofrece este color!

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