El blanco está de moda

El blanco es uno de esos argumentos que siempre están ahí para la decoración de las cocinas. Pareció perder un poco de fuelle durante algunos años, pero la verdad es que ha vuelto por sus fueros y lo ha hecho con fuerza.

Lo que se consigue con este color está claro: una cocina más luminosa per se, pero también más fácil de iluminar si es que no dispone de una gran entrada de luz natural. Además, incrementa la sensación de higiene y limpieza que un lugar como es una cocina exige. Como aspectos negativos creo que se pueden destacar sobre todo el que el blanco, mal usado, puede resultar al fin un color un poco monótono si es que se abusa de él. Además, y eso lo hemos sufrido cualquiera que tenga en casa una pared blanca, no falla: es un auténtico imán de manos, lápices, golpes y, en definitiva, todo tipo de manchas.

Luz natural y color blanco, una perfecta combinación

 

Electrodomésticos blancos en tu cocina

Raro es el material que no ha conocido ya su versión en blanco. Y por lo tanto existe el riesgo de que en la “acumulación” de muebles, electrodomésticos y complementos en ese mismo color, quede todo un tanto apelmazado. Cosa que a veces pasa si cada blanco es de un material o, en fin, de su padre y de su madre. Es como la ropa. Combinar con éxito dos prendas blancas distintas o dos negras también distintas no es nada fácil.

Una opción es crear esa homogeneidad a base de los mismos materiales y, además de en los armarios, parece que una de las opciones más fáciles para ello puede ser comprar una misma serie de electrodomésticos. Es obvio que esta no es una idea que se pueda poner en marcha porque se nos haya estropeado la lavadora, pero sí que es factible cuando se trata de poner nueva toda la cocina. Para ello lo más fácil, aunque los blancos de todos los fabricantes de electrodomésticos suelen ser muy similares, es optar por tenerlos todos de la misma casa. Más que por el color, por la línea del fabricante.

Mezclar materiales resaltando el blanco, una buena opción

En ese último caso no es que haya que pensar en combinar. Es que la cosa se combina sola.

Eso sí, para combinar una posible “frialdad” del ambiente, esto mismo se podría combatir con la calidez de la luz. Si la iluminación no es fría y los puntos de luz no están demasiado altos, podemos tener al mismo tiempo una cocina blanca sin renunciar al necesario calor de hogar.

Otra cosa a tener en cuenta es el añadido, fundamental, de algún que otro detalle. Eso todavía me parece más importante que lo dicho sobre la luz, ya que aunque no crea una atmósfera sí que ayuda a romper un poco con la monotonía que decíamos que se puede llegar a imponer sobre la cocina. Algún jarrón, alguna maceta, baldas en mitad de una pared, o cosas más pequeñas como los tiradores de los armaritos o las propias juntas del suelo, que si se blanquean hace que en vez de parecer una cocina hacen que parezca que estamos en un quirófano. El caso es, pequeñito, pero… un pequeño toque de ruptura.

Juntas, tradores, marcos, recipientes… cualquier cosa que rompa un poco la monotonía. Pero todo igual, no

 

Un toque diferente y estiloso

Estiloso, es más que factible y diferente… ¡desde luego que también! Entre otras cosas porque el blanco se presta a la combinación con la mayoría del resto de colores. No hay color que falle con el blanco (bueno, si alguien tiene en su cocina una mezcla de blanco y marrón que no se dé por aludido, por favor) y es más, casi con ningún gama de entre todas las posibles. Es decir, una mezcla de blanco y verde oscuro puede quedar muy bonito, pero si lo combinamos con un verde clarísimo, también.

Obviamente esto último depende mucho de la cantidad. Que los gustos van por barrios, desde luego. Pero si nuestro color preferido es el azulón pero nuestra cocina no es muy grande, más nos valdrá no abusar y dejarlo en pequeños golpes de color. Si no, al final el invento se nos puede comer la estancia.

De hecho siempre he dicho en este Blog que la uniformidad me resulta a la postre un poco aburrida. Por más que nos encante el blanco y haga que nuestra cocina parezca grande de lo que es en realidad, dejarlo como única opción me parece una decisión un poco… ¿demasiado uniforme?

Pero lo mejor es que además con el blanco se pueden tomar varios caminos alternativos. Es decir, que no todo es minimalismo y pureza. Se puede buscar una estética más vintage o rústica, si los muebles son decapados, o más racional si tiramos de los propios electrodomésticos o añadimos espacios blancos de vinilo o muebles lacados.

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