Aspirando a todo

El mundo de las aspiradoras no es especialmente bonito, las cosas como son. Pero está dentro de esa pequeña familia de electrodomésticos que, aunque no tengan mucho que ver con el diseño, son importantes en el día a día de una casa (o no tanto, porque usar una aspiradora todos los días puede ser un horror para los vecinos. Ya nos entendemos, ¿no?)

Veamos algunos de los parámetros que deberíamos tener en consideración a la hora de comprar una aspiradora. ¿Que ya la tenéis? Pues por si acaso la que tenéis en este momento está empezando a renquear…

 

Aspirando a ser felices… y un poquito de historia

En los inicios, las aspiradoras no triunfaron. Eran muy incómodas

Empecemos por el principio porque creo que puede ser interesante. Y es que cuando hablo de una aspiración a la felicidad, pienso en una década recordada precisamente por eso, por ser considerada un periodo feliz de la historia: los años 20 de este siglo.

En ese decenio de bonanza económica en los Estados Unidos despuntó, entre otras cosas, el consumismo. Resulta que se dispararon las ventas de coches entre las clases medias, los teléfonos dejaron de ser un artículo de gran lujo y el cine se convirtió en un medio de masas. La aspiradora fue uno de esos artículos que empezaron a poderse ver en los hogares de muchas de las familias medias americanas. Su invención había tenido lugar en la década anterior, pero la salida al mercado había estado llena de problemas ya que no era precisamente un aparato fácil de manejar: su enorme tamaño y gran peso la hacían muy poco simpática para las amas de casa.

Fue con las mejoras y el “jolgorio” económico que se empezó a comercializar de manera masiva y a perfeccionar… hasta la fecha de hoy.

 

Aspirando a un hogar más limpio

Volvemos a 2017. Las aspiradoras han mejorado una barbaridad en el transcurso del siglo, pero aún así… no es de los electrodomésticos que mejor rendimiento dan. Así como un frigorífico, un horno o una placa de inducción de gama media baja pueden dar resultados más que correctos, lo cierto es que esto todavía no se puede decir de las aspiradoras. Conclusión: hay que estar bien atentos si queremos comprar una. Veamos cuáles son los requisitos fundamentales si queremos aspirar… a un hogar más limpio.

Lo más importante de todo es, por supuesto, que tenga una buena potencia. Sin eso, apaga y vámonos. Podemos empezar a hablar a partir de los 1.100 vatios. Si el aparato tiene o sobrepasa esa potencia ya podemos dar por hecho que sabe aspirar. Menos se nos puede quedar un poco justo y, en todo caso, más de los 2.000 vatios (que la posibilidad existe y con creces) seguramente será mucho más de lo que necesitemos. Y de la potencia depende la capacidad de succión, cuya unidad de medida son los kilopascales. En el caso de que tengas la costumbre de pasar la aspiradora con bastante frecuencia no haría falta que te fijaras tanto en la potencia, ya que el número de pasadas suple una eventual falta de potencia. Eso sí, implica las molestias propias del aspirado, además de un importante incremento en la factura energética.

Para que el motor no se vea afectado por el polvo en suspensión y para que ese polvo no vuelva a salir fuera de la aspiradora, tendremos que contar con un buen filtro (los llamados HEPA dan muy buen resultado siempre).

El silencio. Una de las aspiraciones principales de las aspiradoras

Parte de esas molestias ser reducen, en todo caso, en tanto que mayor sea el depósito de basura. Las bolsas desechables son para ello más limpias que el sistema de vaciado directamente del depósito a la basura, ya que son muy habituales en esos casos las fugas de polvo. La otra opción sería la de las que compactan la basura en pequeños bloques muy fáciles de extraer. Eso sí, son la minoría de los modelos los que tienen esta función.

Siempre hago hincapié en el ruido de los aparatos. ¿Cómo no hacerlo con la reina de los aparatos ruidosos? Para combatirlo, las principales armas son el motor suspendido y los aislantes. El objetivo es B) que se aminore el sonido, pero antes de ello A) que se reduzcan las vibraciones que producen tal sonido, para ir a la raíz del asunto. Como dato numérico, añadir que entre los 64 y los 68 decibelios de ruido se considera que el aparato es muy silencioso. Más allá de los 75. El nivel de ruido es considerado por la OMS como muy alto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies