Amasando que es gerundio

Pasa algo con todo lo que tenga que ver con amasar, hornear y, en general, hacer el pan de cada uno. A los que no lo hacemos, que somos la mayoría, quizá nos cuesta un poco entender ese fervor de hacer cada uno su propio pan. Y ojo, no nos engañemos, el motivo es muy claro: la pereza. De todas formas esto lo podemos ver un poco como la cerveza. El que se cambia de bando luego no vuelve. Algo tendrá el agua cuando la bendicen… y el pan cuando lo amasan.

El caso es que hacer nuestro propio pan es algo que a la larga sale sin duda más económico y que además nos da la opción de tomar el pan exactamente según nuestro gusto. Ahora bien, lo que probablemente ya no nos guste tanto sea tener una tendinitis en el brazo. Y el tipo de movimiento que requieren acciones como amasar, mezclar y batir una masa que no deja de ser un fluido sumamente espeso puede acabar con nosotros no sólo cansados (eso desde luego) sino también lesionados. Y aburridos.

Así que tiremos de tecnología para hacer pan, pero también dulces, tartas, postres, etc. y veamos algunas de las cosas que resulta fundamental tener en cuenta a la hora de comprar una batidora amasadora.

¡Mejor que lo haga la máquina!

Batir será un placer

Empecemos por el principio: ¿cómo somos y qué cocina tenemos? O, en otras palabras, qué capacidad debe tener el aparato para satisfacer nuestras necesidades y qué posibilidades reales existen de que éste quepa en nuestra cocina. Es obvio que capacidad y tamaño son dos conceptos que van parejos en este y en cualquier otro electrodoméstico. De todas formas si no somos muchos tampoco serán grandes nuestras necesidades y… presumiblemente, tampoco tendremos una cocina de gran tamaño. Las posibilidades en cuanto a la capacidad son normalmente las que están dentro de la horquilla entre los 2 y los 6 litros. Pongamos que con una capacidad de 5 litros se pueden satisfacer holgadamente las necesidades de una familia de cuatro personas.

El ruido es un factor que yo siempre incluyo a la hora de valorar un electrodoméstico, sea el que sea. Y lo hago porque a mí el ruido me irrita mucho, pero es que además veo que es de las cosas que más molesta a la gente. Basta que os deis un paseo por internet para comprobar que lo que digo es del todo cierto. Y ese runrún irá en función de las velocidades que pueda alcanzar el electrodoméstico (lo ideal, lógicamente, es que una velocidad grande no repercuta en nuestros tímpanos). Suelen estar entre las 3 y las 15 ó 16.

La amasadora nos puede servir para muchas más cosas que para hacer pan

Pero lo fundamental, lo que en mi opinión (basada en la de todos los foros y webs que veo) es básico, es la potencia. Definitivamente la potencia es lo más importante en este tipo de máquinas. Pero de todas formas tampoco hace falta que tengamos la máquina más potente del mercado si es que lo que queremos es darle un uso doméstico (que entiendo que sí). Cualquier amasadora por debajo de 300 W se nos puede quedar un poco coja, pero por encima de 600 W probablemente nos dé más potencia de la que realmente necesitemos, mucha más de la que nos hace falta para hacer nuestro pan en casa. De 300 a 600 es la clave (aunque si se pasa tampoco está de más).

Por último y aunque suene accesorio para algo tan básico como parece ser amasar, es muy importante que nuestro aparato cuente con… accesorios. Picar, rallar, exprimir, cortar, cuanto más pueda hacer, mejor. Además, con esos accesorios podemos ir más allá del pan y los postres y hacer cosas como por ejemplo carne picada.

Do it yourself!

Cocinando sin esfuerzo

Y cocinar sin esfuerzo implica que desaparezcan o por lo menos se minimicen todas las tareas propias de la cocina… además de la de cocinar. Me refiero a la limpieza. Para ello, se pueden matar dos pájaros de un tiro con los aparatos hechos de acero inoxidable. En primer lugar cumplen con una función estética: son muy bonitos y dan un toque sofisticado y elegante a la cocina. En segundo lugar, porque son fáciles de limpiar y, por lo tanto, higiénicos. Y en una máquina cuyo objetivo es cocinar, nada es más importante que eso último.

Lo que sí que puede llegar a ser un esfuerzo es pagar por uno de estos “bichos”, sobre todo si no se les va a dar mucho uso. Si estamos hablando de un mero capricho y queremos, más que otra cosa, probar un poco, por 100 euros nos podemos encontrar con excelentes productos como la Bomann KM 362 (¡con 1000 W de potencia! La pega es que sólo llega a trabajar con masas de dos kilos) hasta los más de 600 euros KitchenAid Artisan 5KSM175PSECL Azul Cristal 4.8 litros, modelo que aunque está dirigido al público doméstico, en realidad tiene prestaciones que lo acercan a un aparato que casi parece de profesional.

 

 

 

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