Ahorra en las facturas gracias a la tecnología

Si todavía no lo has hecho, te recomendamos que no lo dejes pasar más tiempo. Confía en la domótica para conseguir increíbles ahorros y para ganar en confort y calidad de vida. La inversión –hoy en día, y según los expertos- no es muy elevada si tenemos en cuesta el grado de ahorro que se obtiene durante años y años.

Decenas de razones justifican instalar domótica en una vivienda. Una de ellas, y puede que de las más importantes, es el ahorro que supone para los bolsillos del propietario. Gracias a la gestión inteligente, podemos ahorrar en luz, en calefacción y sobre todo en preocupaciones, que bastantes nos generan ya fuera de casa. Por encima de cualquier otro, asoma el factor del ahorro energético, razón prioritaria para decantarse por sistemas domóticos que automaticen rutinas.

Una gestión domótica de nuestro consumo “permite optimizar el ahorro energético en el futuro y corregir las pautas de comportamiento”, aseguran desde el IDAE, que en colaboración con la Asociación Española de Domótica e Inmótica (CEDOM) tienen editada una interesante guía al respecto de este asunto. Una optimización que, como decimos, repercute directamente en nuestros bolsillos.

“Mediante  una  consola  portátil  o  incluso  con  el  mando  de  la  televisión, podrá controlar todo el sistema domótico cómodamente desde su sofá” (IDAE)

La domótica ayuda a tu bolsillo

Puede ayudarnos en el campo de la iluminación, gracias a los detectores de presencia, que destierran por fin a los tradicionales interruptores. La luz automática y regulada (habrá días que se necesite más luz y otros menos) permite iluminar únicamente las estancias necesarias cuando hay gente. De esta forma, se obtienen considerables ahorros en la factura de la luz y, por otro lado, se alarga la vida útil de las bombillas (que esperamos que sean de bajo consumo o LED).

Mando control de domótica No acaba ahí la cosa en el campo de la iluminación, puesto que las persianas y los estores automáticos cumplen con una doble función. Gracias a la incorporación de motores y a la conexión a su correspondiente centralita domótica, podemos tener luz natural cuando queramos, y tener establecidos los horarios de subida y de bajada.

¿Tienes mucho calor? O mucho frío. Da igual. Es solo una forma de introducir el ahorro que se puede gestionar en climatización gracias a la domótica. “Los sistemas de regulación de calefacción y aire acondicionado adaptan la temperatura de la vivienda en función de la temperatura exterior”, dicen desde Ecoenergía. Los sistemas de calefacción (a través de termostatos inteligentes) también se pueden programar para que se aumenten o disminuyan la temperatura en una determinada franja horaria. Y si lo puedes controlar desde el móvil, doble ventaja, ya que puedes usarlo en remoto para tener caliente una determinada estancia cuando llegues a casa. Prestación adicional: Se puede sincronizar con las horas de más luz solar para que no funcione en estos horarios y no usar la luz artificial.

Invierte para ahorrar

Queda claro: la domótica es útil para controlar cualquier aspecto de nuestra casa. Agua, electricidad, gas… con los complementos adecuados todo se presta a la automatización.  Valgan como ejemplo las alarmas de catástrofes, que avisan a los usuarios de, por ejemplo, fugas de agua. Si esto ocurre, nosotros recibimos un aviso en el móvil para que tomemos las medidas oportunas y, mientras lo hacemos, el propio sistema se ocupa de cortar el suministro para que la cosa no vaya a mayores.

“Al alcance de cualquier bolsillo, los sistemas domóticos actuales no sólo te hacen la vida más sencilla […] también pueden ayudarte a ser más eficiente” (TICBeat)

Igualmente, podemos contar en nuestra casa con grifería inteligente, capaz de gestionar “el caudal y la temperatura del agua”, tal y como confirman desde el IDAE.

Y llega unas de las joyas de la corono: la automatización de los electrodomésticos.

Las marcas ya fabrican electrodomésticos inteligentes y, además, dicen sin complejos que los quieren hacer todavía más listos. Las posibilidades de un electrodoméstico conectado son inmensas: desde programar su funcionamiento en horarios de menos tarificación energética, pasando por el inicio diferido para encontrar la colada/vajilla/comida hecho cuando lleguemos a casa.

Teniendo los electrodomésticos conectados a la centralita domótica, conseguiremos además cosas como estas:

  • Detectar el consumo fantasma. El sistema será consciente de que un electrodoméstico está en ‘Stan by’ y lo corregirá.
  • Para que no sobrepases la potencia que tienes contratada, la domótica asociada a los electrodomésticos puede programar la desconexión “de circuitos eléctricos no prioritarios –como por ejemplo, el del aire acondicionado–” (IDAE dixit) para que no la sobrepasemos con sus consecuentes problemas.

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