Controlar el consumo energético

Electrodomésticos del futuro

La amenaza del cambio climático y la necesidad de ser más respetuosos con el medio ambiente nos lleva a tener más conciencia sobre nuestro consumo. A esto se añade, por supuesto, el aumento de la factura de la luz que hemos sufrido en España en los últimos años. Hay que tener en cuenta que la calefacción, el agua caliente, la iluminación o el aire acondicionado contribuyen al gasto energético de un hogar.

Los electrodomésticos representan también una parte importante en este cómputo. De hecho, suponen  el 34 % de  la factura de la luz y el gas, según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA).

De ahí que debamos prestar  toda la importancia que se merece a la etiqueta energética de los electrodomésticos. La diferencia entre la clase menos eficiente y la más eficiente puede llegar hasta un 50 o un  70 por ciento y eso tiene un reflejo importante en nuestra factura de la luz. Para ser justos con las casas de electrodomésticos, tenemos que decir que se han puesto las  pilas en este asunto en las últimas décadas. Los electrodomésticos son cada vez más eficientes y consumen menos energía que los modelos de hace diez años.  

casa con domóticaLa Comisión Europea obligó a los fabricantes a incorporar una etiqueta energética para informar a los ciudadanos sobre el consumo de energía de los electrodomésticos, que se usa también para otros parámetros.

¿Cómo funciona? La clasificación se hace por letras y colores, que van desde la A, señalado con un color verde para los aparatos más eficientes, hasta la D con un color rojo que ya a simple vista echa para atrás.

En los últimos años, la categoría máxima de esta clasificación se ha quedado corta y se ha incorporado tres más conocidas como A+, A ++ y A+++.

Los más eficientes

  • A+++
  • A++
  • A+

Consumo bajo y moderado

  • A
  • B

Consumo Alto

  • C
  • D

 

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La realidad es que los aparatos más eficientes al tener incorporados una tecnología más desarrollada son los más caros, pero merece la pena valorar la compra, ya que a la larga salen más caros. También el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Eficiencia Energética, organismo de referencia en estos asuntos,  indica que los hogares españoles gastan de media casi 1.000 euros al año en consumo eléctrico. Y el 56 % del total corresponde, indica, a los electrodomésticos. Este dato por si solo ya nos tiene que hacer reflexionar. Cuanto más eficientes sean nuestros aparatos,  menos abultada será la factura de la luz en ese concepto.

Ahora ya sabemos la diferencia que hay entre un electrodoméstico eficiente y otro que no lo es. Pero no todos tenemos la posibilidad de cambiar de golpe todos los electrodomésticos de nuestra casa. ¿Por cuál empezamos? Una buena idea es hacerlo por el aparato que más energía consuma. ¿Cuál es? El frigorífico, ya que es el que más usamos y el que está encendido 365 días al año. Y eso se nota mucho.

La nevera consume 662 kw por hora cuando está cerrado, a lo que hay que añadirle los picos que tiene al abrir y cerrar el frigorífico, según la Organización de Consumidores de España.  La diferencia entre un frigorífico de clase A+++ y uno de clase D llega hasta un 70 o un 80%. Es decir, un frigorífico eficiente A +++ consume un 70% menos de energía. Un dato nada desdeñable y que tenemos que tener en cuenta.

El siguiente cambio puede ser el de la lavadora ya que consume 255 kilowatios por hora. Cuando tengas que cambiarla, fíjate en la etiqueta y decántate por el modelo más eficiente. A la larga lo notarás. Y lo mismo con el lavavajillas, ya que consume una cantidad de energía similar a la de la lavadora:  246 kw por hora.

El horno es otro de los electrodomésticos que también necesitan mucha energía cuando están encendidos. No obstante, es verdad que en España lo usamos mucho menos que en otros países, por lo que quizá sea más interesante cambiar antes la placa de vitrocerámica por una placa de inducción.
Las placas de inducción funcionan con fuerzas electromagnéticas con recipientes de base ferromagnética. Son mucho más rápidas y precisas que las vitrocerámicas, por lo que el consumo es mucho menor.

Como ves,  la diferencia es notable y podemos lograr un consumo mucho más bajo con aparatos más eficientes.

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